La inseguridad dentro del transporte público de la capital vuelve a encender las alarmas. Dos guardas de seguridad fueron brutalmente atacados con tijeras en la estación Country Sur del sistema TransMilenio, en un hecho que evidencia el creciente nivel de agresividad asociado a la evasión del pago.
El violento episodio se registró cuando los trabajadores intentaron detener a un usuario que habría ingresado sin cancelar el pasaje. Lo que parecía un procedimiento rutinario terminó en una escena de caos: el hombre reaccionó de forma violenta y arremetió contra los guardas, causándoles heridas en el rostro y las manos.
Tras la agresión, los dos funcionarios fueron trasladados a centros asistenciales, donde recibieron atención médica. Aunque no se ha confirmado la gravedad de las lesiones, el ataque generó preocupación entre usuarios y autoridades por el nivel de violencia dentro del sistema.
El caso no es aislado. Se suma a una cadena de incidentes recientes en Bogotá relacionados con la evasión del pago, conocidos popularmente como “colados”, que frecuentemente derivan en confrontaciones con el personal de seguridad.
El intento de controlar el ingreso irregular se ha convertido en uno de los principales focos de conflicto dentro de TransMilenio. Cada intervención para frenar la evasión expone a guardas y funcionarios a agresiones, en medio de un sistema que enfrenta alta congestión, inconformidad ciudadana y fallas estructurales.
La violencia en estaciones y buses ya no es un hecho aislado, sino un síntoma de una problemática más profunda que mezcla cultura ciudadana, control institucional y condiciones del servicio.
