En la Catedral Primada de Bogotá, Miguel Uribe Londoño despidió este martes a su hijo, el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, víctima de un magnicidio que reavivó en el país el temor por la violencia política. Durante las honras fúnebres, el padre del congresista recordó que su hijo advirtió en repetidas ocasiones sobre el deterioro de la seguridad en Colombia, un flagelo que ha golpeado a su familia por segunda vez.
En 1991, su esposa, la periodista Diana Turbay, fue asesinada por los extraditables. Treinta y cinco años después, la tragedia volvió a tocar a su puerta.
“La guerra de la que Miguel tanto nos alertó y que no queríamos que regresara, volvió. Y tocó otra vez la puerta de mi familia, primero llevándose la vida de mi esposa, Diana, y ahora, la de mi hijo, Miguel”, expresó con voz quebrada.
Uribe Londoño señaló que no es coincidencia que el atentado contra su hijo se haya producido en un contexto electoral. Por ello, hizo un llamado a adoptar medidas urgentes para frenar la violencia y garantizar la paz.
Aunque evitó mencionar nombres, aseguró que “la guerra y el asesinato de mi hijo tienen culpables y responsables” y que la opinión pública conoce a quienes promueven o permiten la violencia.
Pidió a los colombianos no ceder a la venganza, pero sí tomar una decisión “acertada” en las elecciones presidenciales de 2026.
“Tenemos una oportunidad única de frenar esta locura en el 2026, no la desaprovechemos. Solo así tendrá sentido esta causa”, subrayó, recordando que las ideas y propuestas de su hijo siguen vigentes.
El padre del senador insistió en la necesidad de unidad nacional, tal como lo anhelaba Miguel Uribe, y en dejar de lado la confrontación armada para fortalecer la democracia.
“Callaron a Miguel, pero no podrán callar la voz de millones de colombianos que piden a gritos un cambio. Abramos los ojos, despertemos de esta pesadilla y movilicemos a la Nación para alcanzar la paz”, concluyó.
