• 21 agosto, 2026 1:38 pm

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Lágrimas, recuerdos y amor eterno: el emotivo adiós de María Claudia Tarazona al “amor de mi vida”.

El 13 de agosto, Colombia despidió al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, víctima de un magnicidio que ha conmocionado al país. La jornada fúnebre comenzó con un homenaje en el Capitolio Nacional, continuó con una ceremonia religiosa y culminó con una caravana hacia el Cementerio Central de Bogotá.

En el acto religioso, María Claudia Tarazona, esposa del político, tomó la palabra para dedicar sus últimas palabras al hombre que definió como el “amor de mi vida”. Vestida de blanco, al igual que su familia, rompió con el negro del luto para enviar un mensaje de paz, coherente con el espíritu que quiso transmitir.

Tarazona agradeció al equipo médico de la Fundación Santa Fe por los esfuerzos durante más de dos meses para salvar la vida de su esposo, y relató cómo la fe fue su refugio en este proceso.

“Durante estos dos meses recibí a Dios en mi corazón, lo conocí y aprendí la paz de su presencia (…) Sin la presencia de Dios en nuestras vidas hubiera sido imposible soportar este dolor”.

Recordó también la tragedia que marcó a Miguel Uribe desde su infancia: la muerte de su madre, la periodista Diana Turbay, a manos de los extraditables en 1991. Según dijo, esa pérdida lo convirtió en un padre dedicado que soñaba con no perderse un solo momento de la vida de sus hijos.

“Hoy, desde el cielo, cumplirá su sueño y estará cada día de la vida de Alejandro”, expresó.

Con voz firme, calificó el asesinato como “el acto de maldad más grande que pueda existir” y advirtió que no puede repetirse. No obstante, llamó a evitar la venganza y mantener la esperanza.

“El asesinato de Miguel le duele a todo Colombia (…) Su lucha y su legado deben trascender más allá de su vida y debemos lograr construir un país unido, a través del amor, la esperanza y la fe. Eso es, sin duda, lo que Miguel hubiera querido”.

En la parte final, Tarazona dirigió un mensaje íntimo a su esposo, prometiéndole continuar su labor como padre y criar a sus hijos sin odio ni rencor.

“Te voy a amar cada día de mi vida hasta que llegue mi momento de encontrarme contigo en el cielo (…) Gracias por tu vida, por tu amor y por tu sacrificio por Colombia. Te amaré por el resto de mi vida”.

El discurso, cargado de dolor pero también de mensajes de reconciliación, se convirtió en uno de los momentos más emotivos de la despedida al senador, dejando claro que su legado trasciende más allá de su partida.

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