Un caso que estremece al país entra en su fase más cruda. La Fiscalía General de la Nación reveló detalles escalofriantes sobre el asesinato de Juan Felipe Rincón, hijo del director de la Policía Nacional, William Rincón, durante la audiencia de imputación de cargos realizada este 20 de marzo.
En el estrado comparecieron Andrés Camilo Sotelo, Katherine Andrea Sotelo, Yeimy Tatiana Vega y Solanggye Trujillo Devia, señalados de haber participado en un plan criminal premeditado que terminó en una violenta muerte. Todos negaron los cargos.
Los delitos imputados son de la máxima gravedad: tortura, instrumentalización de menores, soborno en actuación penal y ocultamiento de pruebas.
Según la Fiscalía, el crimen no fue producto de una riña espontánea, sino de una emboscada meticulosamente planeada entre el 13 y el 24 de noviembre de 2024.
Todo comenzó con un contacto digital. Los implicados habrían creado perfiles falsos en redes sociales para acercarse a la víctima, aprovechando que realizaba transmisiones en vivo. Con engaños, lo vincularon a conversaciones con una supuesta menor de 16 años, que en realidad era parte del plan.
El objetivo era ganarse su confianza y llevarlo a un punto donde pudiera ser atacado.
El plan avanzó con frialdad. La menor fue utilizada como anzuelo y, según la investigación, incluso habría sido inducida al consumo de alcohol y drogas para facilitar el montaje.
Tras una serie de engaños, lograron convencer a Rincón de trasladarse al barrio Quiroga, en el sur de la capital, bajo el pretexto de un encuentro familiar. Allí lo esperaba la trampa.
En el lugar, los agresores desataron una brutal golpiza. “Puños, patadas y objetos contundentes”, detalló la Fiscalía, que además reveló que los implicados habrían incitado a otras personas a sumarse al ataque.
Pese a la intervención del escolta de la víctima, que incluso disparó al aire para dispersar a los agresores, la violencia no se detuvo.
Minutos después, un disparo terminó con la vida de Juan Felipe Rincón. Sin embargo, el ente acusador fue claro y precisó que antes de ese momento, el joven ya presentaba múltiples lesiones producto de la agresión colectiva.
El horror no terminó con el crimen. Según la Fiscalía, los implicados intentaron desaparecer evidencia clave, como el celular de la víctima, que fue envuelto en papel aluminio y enviado a otra zona de la ciudad.
Además, habrían sobornado a la menor involucrada para que declarara falsamente que Rincón era un abusador, buscando desviar la investigación.
El caso también salpica a otros actores. La Fiscalía indicó que una sexta persona y una menor de edad participaron en el plan, mientras que otro implicado no asistió a la audiencia por falta de defensa, lo que obligó a aplazar su diligencia.
Incluso se reveló que el lugar donde ocurrieron los hechos funcionaría como punto de expendio de drogas, lo que abre nuevas líneas de investigación.
Lo que comenzó como un caso confuso hoy se perfila como una conspiración violenta, premeditada y con múltiples responsables.
La justicia ahora tiene la tarea de esclarecer completamente los hechos, mientras el país observa con indignación cómo un plan de engaño, manipulación y violencia terminó en una de las muertes más impactantes de los últimos años.
