Una operación que destapa el lado más oscuro de las redes sociales terminó con la captura de Leidy Fernanda Domínguez Hermosa, señalada de ser una pieza clave en el reclutamiento de menores para las disidencias de las Farc lideradas por Iván Mordisco.
La detención, confirmada por la Fiscalía General de la Nación y la Policía Nacional, destapó una estrategia criminal tan sofisticada como perturbadora; seducir a jóvenes a través de redes sociales con promesas de dinero, lujos y una vida fácil… que terminaba en secuestro y guerra.
Alias “La Fercha” no usaba armas para reclutar, sino videos. En ellos aparecía rodeada de fajos de dinero, cultivos de coca y mensajes sugestivos que buscaban atraer a adolescentes.
“Mi amor, venga y hacemos plata (…) que cuando nos vean digan: allá van los patrones”, decía en una de las grabaciones que hoy son prueba clave en su contra.
Bajo el perfil de “Lauren”, contactaba a sus víctimas —muchas de ellas menores de edad— y, tras ganarse su confianza, las convencía de aceptar encuentros que terminaban en su desaparición.
Según las autoridades, los jóvenes eran trasladados a zonas rurales del Cauca, donde eran entregados a la estructura Jaime Martínez de las disidencias. Allí comenzaba una pesadilla: entrenamiento armado, explotación y, en algunos casos, abusos sexuales.
El esquema criminal operaba bajo el mando de alias AKT, pareja de la capturada y jefe de esa estructura ilegal.
El testimonio de una joven que logró escapar revela la crudeza del sistema: fue reclutada a los 12 años, abusada y obligada a permanecer en el grupo armado hasta que logró huir embarazada a los 17.
“Uno no sabe si vuelve a ver a su mamá”, relató, en un mensaje que hoy se convierte en advertencia para otros jóvenes.
Las investigaciones establecen que “La Fercha” habría reclutado al menos 20 menores en el último año, utilizando una fachada de vida lujosa para despertar curiosidad y ambición.
Su captura se produjo en Popayán tras seis meses de seguimiento, poniendo fin —al menos parcialmente— a una trayectoria criminal de más de una década.
Las cifras encienden las alarmas: solo en 2025 se reportaron 365 casos de reclutamiento de menores en Colombia, y en lo corrido de este año ya se registran nuevas víctimas en varios departamentos.
La caída de esta reclutadora deja al descubierto una realidad inquietante y es que el campo de batalla ya no es solo la selva, sino también las redes sociales.
