Una fuerte explosión estremeció la noche del domingo 12 de octubre al barrio Santo Domingo, en la localidad de Ciudad Bolívar, sur de Bogotá, luego de que un sujeto lanzara una granada de fragmentación contra el CAI de la Policía Nacional ubicado en el sector.
El brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, confirmó que se trató de un atentado directo contra la infraestructura policial.
“Un sujeto lanza una granada de fragmentación contra el CAI, sin dejar personas heridas, pero sí afectaciones menores en la estructura”, explicó el alto oficial.
Aunque el artefacto no causó víctimas, sí provocó serios daños materiales, entre ellos vidrios rotos, impactos en muros y afectaciones en la fachada del centro policial.
Tras el ataque, el agresor huyó del lugar, y las autoridades desplegaron un plan candado para intentar dar con su paradero.
La Policía Nacional y la Alcaldía de Bogotá ofrecieron una recompensa de hasta 20 millones de pesos por información que permita identificar y capturar al responsable del atentado.
El alcalde Carlos Fernando Galán calificó el hecho como una reacción desesperada de las estructuras criminales que operan en los límites entre Bogotá y Soacha, donde las autoridades han venido ejecutando operativos que han debilitado varias bandas dedicadas al microtráfico y la extorsión.
El mandatario distrital también informó que solicitó el apoyo de la Brigada XIII del Ejército Nacional para aumentar la presencia de uniformados en los puntos más críticos de Ciudad Bolívar, donde la presencia de bandas urbanas y grupos ilegales sigue generando preocupación.
Este atentado revive el temor entre los habitantes de Ciudad Bolívar, una de las zonas más golpeadas por la violencia urbana en la capital. En 2022, una explosión similar frente a un CAI en el mismo sector cobró la vida de dos menores de edad y dejó varios heridos, hecho que generó una ola de indignación en todo el país.
Aunque en esta ocasión no hubo víctimas, la detonación del artefacto y la audacia del atacante han encendido las alarmas sobre la capacidad de las estructuras criminales para desafiar directamente a la fuerza pública.
Las autoridades investigan si este nuevo ataque estaría relacionado con grupos dedicados al microtráfico o con organizaciones más amplias que buscan intimidar a la comunidad y a las fuerzas del orden.
