• 24 agosto, 2026 8:11 pm

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De la confrontación al diálogo: Abelardo de la Espriella tiende puentes con las altas cortes en su primer acto como presidente electo.

Con un mensaje que muchos interpretan como el inicio de un nuevo estilo de gobierno, el presidente electo Abelardo de la Espriella decidió que su primera agenda oficial, tras recibir la credencial que lo acredita como jefe de Estado, fuera con las máximas autoridades de la Rama Judicial.

La jornada comenzó sobre las 10:30 de la mañana con una serie de encuentros institucionales en compañía del vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, y miembros de su equipo de transición. El primer destino fue la Corte Constitucional y posteriormente la Corte Suprema de Justicia, donde fue recibido por el vicepresidente de la corporación, el magistrado Hugo Quintero Bernate.

Aunque las altas cortes calificaron las reuniones como visitas “informales”, el simbolismo político fue contundente: el nuevo mandatario inició su transición buscando acercamientos con uno de los poderes del Estado con el que el gobierno saliente mantuvo constantes enfrentamientos.

Según informó la Corte Suprema de Justicia, durante el encuentro Abelardo de la Espriella manifestó su disposición de construir una relación basada en la colaboración armónica entre las ramas del poder público y en el respeto por la independencia judicial.

“El vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, magistrado Hugo Quintero Bernate, recibió en visita informal al electo presidente de la República Abelardo de la Espriella, quien expresó su disposición de establecer las mejores relaciones con la Rama Judicial en el marco de la colaboración armónica entre las distintas ramas del poder público”, señaló la corporación en un comunicado oficial.

El acercamiento ocurre en un contexto político marcado por varios años de fuertes tensiones entre el Ejecutivo y las altas cortes durante la administración del presidente Gustavo Petro.

Durante ese periodo se registraron numerosos choques institucionales por decisiones judiciales que limitaron al Gobierno, entre ellas fallos sobre alocuciones presidenciales, órdenes de rectificación, la suspensión del decreto de convocatoria de una consulta popular y decisiones que frenaron la entrada en vigencia de la reforma pensional.

A ello se sumaron las reiteradas críticas del presidente Petro contra algunas providencias judiciales, especialmente las relacionadas con el proceso del expresidente Álvaro Uribe Vélez, así como sus insistentes llamados a impulsar una asamblea nacional constituyente, propuesta que abrió uno de los debates constitucionales más intensos de los últimos años.

Ese escenario convirtió la relación entre el Ejecutivo y la Rama Judicial en uno de los principales focos de controversia política del país, generando preocupación entre diversos sectores sobre el equilibrio entre los poderes públicos.

Por ello, el primer gesto institucional del presidente electo ha sido interpretado como una señal de cambio frente al ambiente de confrontación que predominó en el cuatrienio anterior.

Fuentes cercanas al proceso de transición indicaron que la ronda de reuniones busca establecer canales permanentes de comunicación con las instituciones del Estado antes de la posesión presidencial, prevista para el próximo 7 de agosto.

Analistas consideran que el acercamiento podría convertirse en un elemento clave para la gobernabilidad del nuevo Ejecutivo, especialmente en un escenario donde las reformas que impulse el Gobierno deberán superar el control constitucional y el escrutinio de la Rama Judicial.

Mientras avanza el proceso de empalme, la imagen del presidente electo estrechando la mano de los magistrados envía un mensaje político claro: iniciar su mandato privilegiando el diálogo institucional y dejando atrás los episodios de confrontación que marcaron la relación entre la Casa de Nariño y las altas cortes durante los últimos años.

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