En medio de un agudo deterioro de la seguridad en Arauca, cinco soldados del Ejército Nacional que estaban en manos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) desde el pasado 9 de noviembre recuperaron su libertad este lunes en zona rural de Tame. La entrega, realizada ante una comisión humanitaria, representó un respiro temporal en una región donde el secuestro volvió a convertirse en una herramienta cotidiana de presión armada.
Los militares liberados fueron identificados como Sergio Andrés Muñoz Zapata, Daniel José Montive Sandonas, José Alejandro Moreno Pardo, Edgar Muñoz Castro y Leider Javier Navarro Barrientos. Su secuestro se produjo en la vereda Santo Domingo, área donde el Frente de Guerra Oriental del ELN ejerce un control histórico que, pese a los esfuerzos estatales, no ha sido desmontado.
El grupo insurgente, a través de un comunicado difundido en redes sociales, aseguró que los uniformados fueron tratados de manera “respetuosa” y bajo “condiciones de guerra”. También afirmó que su comportamiento constituye una supuesta muestra de “cumplimiento” del Derecho Internacional Humanitario, un mensaje que analistas interpretan como un intento de posicionarse políticamente y legitimar su accionar ante la opinión pública.
En un tono abiertamente propagandístico, el ELN incluso hizo un llamado a los jóvenes del país para que no se “dejen engañar con empleos mercenarios”, insinuando que el ingreso a la Fuerza Pública los expone a la guerra. El comunicado cerró asegurando que los soldados fueron entregados “sanos y salvos”, en una narrativa destinada a contrastar su versión con las denuncias de familiares y autoridades.
