Una ola de indignación y rechazo sacude al municipio de Icononzo y al departamento del Tolima tras el hurto de un desfibrilador del hospital Sumapaz, un hecho que no solo representa una pérdida económica cercana a los 20 millones de pesos, sino una grave amenaza contra la vida y la salud pública de los habitantes del oriente del departamento.
El robo del equipo médico, esencial para atender emergencias cardiovasculares, ha sido calificado por las autoridades como un atentado directo contra la misión médica y un acto de profunda irresponsabilidad social que podría costar vidas.
La secretaria de Salud del Tolima, Katherine Rengifo, condenó con vehemencia lo ocurrido y advirtió sobre las consecuencias que este hecho puede tener en una eventual urgencia médica.
El desfibrilador es un dispositivo vital para estabilizar a pacientes que presentan arritmias o paros cardíacos, y su uso oportuno puede significar la diferencia entre salvar una vida o perderla. Su ausencia deja al hospital Sumapaz en una condición crítica para responder ante emergencias, exponiendo a la población a un riesgo inaceptable.
El caso ya es investigado por las autoridades, que avanzan en la identificación de los responsables del hurto. Entre tanto, desde la Gobernación del Tolima se analizan alternativas para apoyar al hospital y restituir este equipo indispensable, mientras la comunidad exige justicia, garantías de seguridad y respeto por la salud pública.
