Durante su intervención en el marco de la Conmemoración del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Afrodescendientes, celebrada en Cali, la vicepresidenta de la República, Francia Márquez, hizo una serie de declaraciones en las que denunció actos de discriminación racial, exclusión institucional y violencia política en su contra, presuntamente provenientes de integrantes del propio Gobierno Nacional.
En un discurso cargado de contenido político y emocional, Márquez aseguró que desde el inicio de su gestión ha sido objeto de estigmatización por su color de piel y su origen popular. “Se promovió la idea de que como soy negra, seguro robo. Me trataron como criminal porque mi color de piel me hace culpable. Me exigieron ser sumisa y cuando reclamé respeto me dijeron soberbia”, afirmó.
La vicepresidenta señaló que su rol dentro del Gobierno se fue transformando conforme intentó ejercer una voz crítica o tomar decisiones autónomas. “Pasé de ser el fenómeno político, la heroína, a ser la traidora”, dijo, en alusión al cambio de percepción sobre su figura desde algunos sectores oficialistas.
Asimismo, se refirió a su experiencia en la creación del Ministerio de Igualdad y Equidad, cartera que lideró desde su fundación. Denunció que dicha entidad fue concebida sin estructura, sin recursos ni apoyo técnico: “Me dieron la misión de crear una institución sin herramientas. Me dijeron: ‘Hazlo tú’. Lo hice, a pesar del bloqueo sistemático. Me acusaron de no ejecutar cuando jamás me entregaron el instrumento para hacerlo”, explicó.
En su intervención, Márquez también se refirió a los desafíos que enfrentan las personas afrodescendientes que llegan a espacios de poder, indicando que, con frecuencia, su participación se limita a lo simbólico: “Somos útiles para ganar elecciones pero no para gobernar. Se nos quiere en la foto, pero no en la toma de decisiones. Y si no obedecemos, viene el castigo, la violencia política, la cancelación y la deshumanización pública”.
A lo largo de su discurso, la vicepresidenta hizo un llamado a erradicar el racismo estructural que —según señaló— sigue presente tanto en la sociedad como en el Estado. “Hoy entiendo por qué tantas personas afrodescendientes que han llegado al poder se silencian. El precio de hablar es alto”, concluyó.
Las declaraciones de Márquez generan nuevas tensiones dentro del Gobierno y abren el debate sobre la participación efectiva de las comunidades afrodescendientes y étnicas en la vida política del país, más allá del reconocimiento representativo o simbólico.
