Una grave situación de orden público se registra entre los departamentos del Meta y Caquetá, donde los dos soldados del Ejército Nacional que habían sido liberados horas antes en el área de San Juan de Lozada fueron nuevamente retenidos por la comunidad local, en un hecho que reaviva la tensión en los Llanos del Yarí.
De acuerdo con información confirmada por fuentes militares a Infobae Colombia, los uniformados apenas llegaron al punto de encuentro con la comisión de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la Organización de Estados Americanos (Mapp/OEA), cuando un grupo de habitantes del sector intervino e impidió su traslado. Posteriormente, los retuvieron y los movilizaron unos 22 kilómetros hacia otra zona rural.
La liberación inicial había sido pactada con mediación de un sacerdote y la participación de observadores internacionales; sin embargo, la entrega se frustró por la intervención de la comunidad, que exige ahora condiciones específicas para su liberación definitiva.
Según un comunicado emitido por la Corporación de Trabajadores Campesinos Agropecuarios y Ambientales de los Llanos del Yarí (Corpoyari), integrada por más de 60 Juntas de Acción Comunal, la retención de los soldados se realizó “como prenda de garantía” tras un operativo efectuado el pasado 3 de noviembre en la finca Villa Valentina, donde fue capturada Liceth Daza Hoyos, una mujer a quien describen como “madre cabeza de hogar y persona vulnerable”.
El documento sostiene que Daza Hoyos no era el objetivo del operativo ni propietaria del predio intervenido, por lo que exigen su presencia en el proceso de negociación. “Las comunidades solicitan que la señora Liceth Daza Hoyos sea incluida en cualquier proceso relacionado con la liberación de los soldados”, señala el texto.
En declaraciones a Infobae, una fuente militar advirtió que la comunidad “exige que la Mesa de Negociación entre el Gobierno y las disidencias de las FARC se desplace hasta el punto donde tienen a los soldados, y que la mujer capturada sea llevada para un posible canje”.
La situación genera preocupación en las autoridades y organizaciones internacionales, que buscan evitar una escalada del conflicto. Mientras tanto, el Ejército Nacional emitió un comunicado exigiendo “la liberación inmediata y el respeto por la vida e integridad de sus hombres”.
Por ahora, las delegaciones de la Mesa de Diálogo mantienen comunicación con representantes de la región, aunque aún no se ha confirmado si accederán a trasladarse hasta el sitio exigido por la comunidad.
La tensión crece en el Meta y Caquetá, y las próximas horas serán cruciales para determinar si este nuevo episodio termina en una negociación pacífica o en una crisis humanitaria de mayores proporciones.
