La conversación sobre cuánto deben trabajar realmente los colombianos volvió a tomar fuerza en 2025, un año en el que el país continúa ajustándose a la transición prevista por la Ley 2101 de 2021.
Esta norma, aprobada hace ya varios años, diseñó un camino gradual para reducir la jornada laboral sin afectar de manera abrupta la operación de las empresas ni los ingresos de los trabajadores. Y aunque su implementación ha sido progresiva, cada nuevo escalón en la reducción despierta preguntas, dudas y comparaciones inevitables con lo que ocurre en otros países.
Desde hace más de una década, centros de estudios y analistas internacionales insisten en que la productividad no depende únicamente del número de horas trabajadas, sino de la calidad del tiempo que se dedica y del bienestar de quienes lo emplean. Bajo esa premisa, varias naciones han experimentado con jornadas más cortas, semanas comprimidas o esquemas híbridos que buscan un equilibrio entre la eficiencia y la salud mental.
Colombia se sumó a esa tendencia en 2021, cuando quedó en firme la reducción paulatina de las horas obligatorias a la semana.
Ese proceso comenzó en 2022, cuando la jornada legal pasó de 48 a 47 horas. Un año después, en 2023, volvió a recortarse y quedó en 46. El ajuste continuó en 2024, con un nuevo descenso que la fijó en 45 horas. Y ahora, en 2025, la reducción suma otro paso, pues la jornada semanal obligatoria quedó en 44 horas.
La meta, según la ley, es que a partir del 15 de julio de 2026 el país llegue de manera definitiva a una jornada de 42 horas semanales, un cambio que pondrá a Colombia más cerca de las tendencias internacionales.
La transición avanza sostenida y, como suele ocurrir con los cambios que impactan el día a día de millones de personas, trae consigo ajustes, debates y aprendizajes.
Con la vista puesta en 2026, el país entra en un momento clave para evaluar resultados y medir si esta apuesta por trabajar menos —pero mejor— logra el objetivo que inspiró la ley desde el principio, impulsar la productividad sin sacrificar el bienestar.
