El ajedrez político rumbo a las elecciones presidenciales de 2026 empezó a moverse con fuerza desde Pasto. Allí, en una reunión reservada con el partido Autoridades Indígenas de Colombia (Aico), comenzó a definirse el respaldo político que podría convertir a Daniel Quintero en aspirante oficial a la Casa de Nariño.
Según información revelada por un medio nacional, la colectividad indígena habría decidido otorgarle el aval presidencial al exalcalde de Medellín, una jugada que lo devuelve al centro del escenario político nacional y lo posiciona como protagonista de la carrera electoral que está por arrancar. La confirmación oficial se conocería tras finalizar el encuentro en la capital de Nariño.
Quintero, fiel a su estilo, optó por la expectativa y los mensajes cifrados. “Mañana 15 de diciembre esperen una buena noticia”, escribió en su cuenta de X. Minutos después, desde Pasto, lanzó otro mensaje que avivó las especulaciones: “Bueno Colombia, llegamos a Pasto, ya les voy a dar una noticia”.
Detrás del eventual aval de Aico aparece un nombre clave: Roy Barreras. De acuerdo con La Silla Vacía, el hoy aspirante presidencial y líder del partido La Fuerza fue determinante para destrabar el camino político de Quintero. “Sirvió de puente para que pudiera competir el próximo año”, señaló el portal.
La cercanía entre ambos sectores no es nueva. Barreras otorgó recientemente el aval a Juan David Duque, hombre de absoluta confianza de Quintero, para integrar su lista al Senado, consolidando una alianza que va más allá de lo discursivo.
El plan que se cocina, según el mismo medio, es integrar a Quintero al llamado Frente Amplio, una apuesta impulsada por Barreras y sectores del petrismo, encabezados por Iván Cepeda, para reunir a partidos aliados del Gobierno y fuerzas de centro en una consulta interpartidista prevista para marzo.
En ese escenario, Quintero aparecería como uno de los precandidatos presidenciales, reconfigurando el mapa de la izquierda y el progresismo de cara a 2026.
Sin embargo, el camino no está despejado. Persisten serias dudas jurídicas sobre la viabilidad de su aspiración. La Silla Vacía recordó que Quintero ya había renunciado a su precandidatura presidencial en el Pacto Histórico pocos días antes de la consulta de octubre, lo que abre el interrogante sobre si puede recibir un nuevo aval y participar en una consulta distinta, dadas las restricciones legales vigentes.
Hasta el momento, Daniel Quintero guarda silencio sobre este punto, mientras el ruido político crece.
Mientras el país espera el anuncio oficial, una cosa es clara: Daniel Quintero vuelve a la contienda, rodeado de alianzas audaces, sombras legales y figuras controvertidas. El tablero de 2026 se sacude, y Pasto podría haber sido el punto de partida de una jugada que promete desatar una nueva tormenta política.
