Días después de la liberación de la médica Daniela Hernández Montoya y del hostigamiento a una subestación de Policía, el municipio de Sevilla vuelve a estremecerse por un hecho violento: el doble homicidio de la pareja conformada por María Janeth Molina Hurtado, de 58 años, y Mesías Escalante Murcia, de 59.
Los esposos, reconocidos en la región, fueron sacados de manera violenta de su vivienda en el corregimiento de San Antonio, la misma zona donde el pasado fin de semana se registró un ataque armado contra la Fuerza Pública. De acuerdo con las autoridades, hombres armados los retuvieron en la vereda Coloradas, trasladándolos posteriormente a Altomira, jurisdicción de Tuluá, donde finalmente fueron asesinados.
Los cuerpos fueron hallados el domingo 31 de agosto por la Policía y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía en una zona boscosa. Estaban enterrados, con signos de tortura, atados de pies y manos, y con heridas ocasionadas por arma blanca.
Fuentes de la Policía indicaron que no se trató de un secuestro extorsivo y que la pareja habría sido asesinada el mismo día de su retención, el pasado viernes 29 de agosto. Los cadáveres permanecen en Medicina Legal mientras se determina con exactitud la causa de muerte.
Estos hechos se suman a la creciente ola de violencia en el Valle del Cauca. Tras el atentado en inmediaciones de la base aérea Marco Fidel Suárez, en Cali, que el pasado 21 de agosto dejó seis muertos y 71 heridos, la Defensoría del Pueblo emitió la alerta temprana de inminencia 011 de 2025 para municipios del centro del departamento como Tuluá, Riofrío, Bolívar y Trujillo.
La entidad advirtió que estas poblaciones enfrentan un “riesgo crítico” por la confrontación entre los grupos armados Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Frente Jaime Martínez del Estado Mayor Central y la estructura criminal Rastrojos Nueva Generación.
