Un hecho insólito y estremecedor sacudió la madrugada de este martes a los habitantes del barrio Bosa La Libertad, en el suroccidente de Bogotá. Un niño de seis años cayó desde el sexto piso de un edificio residencial, luego de quedar solo en casa mientras su padre salió, según él, “por unos minutos” a comprar un perro caliente.
El incidente, reportado por un medio nacional, dejó a los vecinos en estado de shock. De acuerdo con el relato de testigos, el menor despertó y, al no encontrar a su padre, se asomó por la ventana para buscarlo, momento en el que perdió el equilibrio y cayó al vacío.
Milagrosamente, el pequeño sobrevivió al impacto tras aterrizar sobre un pequeño jardín del conjunto residencial, lo que amortiguó su caída.
“El menor presenta lesiones leves en las extremidades inferiores y fue trasladado a un centro asistencial, donde permanece estable”, informó el teniente coronel Luis Pardo, oficial de inspección de la Policía Metropolitana de Bogotá.
El hecho, aunque no terminó en tragedia, desató una ola de críticas y reflexiones sobre la responsabilidad de dejar a los niños solos, incluso por lapsos cortos. Autoridades recordaron que el Código de Infancia y Adolescencia obliga a los padres o cuidadores a garantizar la protección permanente de los menores.
“Dejar a un niño sin supervisión, aunque sea por unos minutos, puede tener consecuencias irreparables”, advirtió una fuente del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que evalúa si el caso podría abrir una investigación por presunta negligencia.
Lo ocurrido en Bosa no es un caso aislado. En semanas recientes, una niña también cayó de un edificio en circunstancias similares, cuando su madre no se encontraba en casa. Las autoridades temen que este tipo de accidentes se conviertan en una triste constante en medio del descuido y la falta de medidas de seguridad en los hogares.
