La muerte de José Gonzalo Sánchez Sánchez, alias ‘Gonzalito’, considerado el segundo hombre más poderoso del Clan del Golfo, sacude el tablero del conflicto armado y el proceso de acercamientos con esta estructura criminal. El deceso fue confirmado tanto por el presidente Gustavo Petro como por el propio equipo negociador del grupo armado, que informó que el cabecilla murió ahogado en el municipio de Tierralta, Córdoba.
De acuerdo con los reportes preliminares, alias ‘Gonzalito’ se movilizaba en una lancha con destino a una zona temporal donde se adelantarían conversaciones con el Gobierno nacional, cuando ocurrió el hecho que terminó con su muerte. Las circunstancias exactas del incidente son materia de verificación por parte de las autoridades.
Alias ‘Gonzalito’ era señalado como el segundo al mando del Clan del Golfo, solo por debajo de ‘Chiquito Malo’, y hacía parte del Estado Mayor Conjunto de la organización. Su muerte representa un golpe directo a la estructura de mando del grupo armado ilegal con mayor presencia territorial en Colombia.
Sánchez Sánchez, nacido el 30 de diciembre de 1974, era uno de los principales estrategas militares del Clan del Golfo en el norte del país y figura clave del bloque Roberto Vargas Gutiérrez (RVG), uno de los frentes más activos y violentos de esta organización en la región Caribe.
La trayectoria criminal de alias ‘Gonzalito’, también conocido como ‘Willington’, se extendió por más de veinte años. Su historial se remonta a 1998, cuando ingresó a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). En 2003 pasó al Bloque Móvil del Catatumbo y, tras la desmovilización paramilitar, continuó vinculado a estructuras armadas ilegales que derivaron en el actual Clan del Golfo.
En 2018 asumió la jefatura de la estructura E-RVG y, en 2021, fue designado cabecilla del Bloque Roberto Vargas Gutiérrez. Para 2023, su ascenso lo llevó a convertirse en el segundo cabecilla de toda la organización, consolidando su poder dentro de la cúpula criminal.
Alias ‘Gonzalito’ era considerado una ficha clave para el control de corredores estratégicos y economías ilegales en Córdoba, Antioquia, Sucre y Bolívar. Inteligencia militar lo ubicaba en zonas rurales de alta conflictividad como Tierralta, Ayapel, Caucasia y Montería, donde coordinaba operaciones armadas, control territorial y acciones contra la fuerza pública.
Su prontuario incluía una orden de captura vigente por el delito de concierto para delinquir, además de señalamientos por ataques armados, uso de explosivos, emboscadas y el secuestro de funcionarios judiciales. También era vinculado con el llamado “plan pistola” ejecutado por el Clan del Golfo como retaliación contra el Estado.
La muerte de alias ‘Gonzalito’ ocurre en un momento sensible, cuando el Gobierno nacional avanza en acercamientos exploratorios con el Clan del Golfo en el marco de la política de “paz total”. Su desaparición deja un vacío de poder en la organización y abre interrogantes sobre el futuro de las negociaciones y la recomposición interna del grupo armado.
