En un movimiento que reconfigura el tablero político de la derecha colombiana, este martes a las 3:00 de la tarde, en el norte de Bogotá, el dirigente Miguel Uribe Londoño anunciará oficialmente su candidatura a la Presidencia de la República, esta vez con el aval del Partido Demócrata Colombiano (PDC), marcando una ruptura definitiva con el Centro Democrático.
El anuncio se produce tras semanas de tensiones, acusaciones cruzadas y un abrupto portazo dentro del partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, donde Uribe Londoño figuró inicialmente como uno de los precandidatos presidenciales, apelando al legado político y simbólico de su hijo, el fallecido senador Miguel Uribe Turbay.
Sin embargo, el idilio duró poco. En diciembre pasado, el Centro Democrático emitió un sorpresivo comunicado en el que redujo la baraja presidencial únicamente a María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Paola Holguín, dejando por fuera a Uribe Londoño sin mayor explicación pública. Entre líneas, la colectividad deslizó una acusación explosiva, un supuesto interés del dirigente en renunciar para adherir a la candidatura del abogado Abelardo de la Espriella, cercano al uribismo pero ajeno al proceso interno.
La versión desató una tormenta política. Uribe Londoño negó de manera tajante cualquier intención de apoyar a De la Espriella y aseguró que su exclusión obedeció a “versiones de la prensa o llamadas telefónicas”, no a hechos verificables. Pese a ello, el Centro Democrático sostuvo que fue el propio De la Espriella quien llamó al expresidente Uribe Vélez para advertirle que Uribe Londoño le había manifestado su decisión de renunciar para respaldarlo.
El episodio dejó heridas abiertas y selló la salida del dirigente del uribismo, justo cuando Paloma Valencia terminó imponiéndose como la candidata del partido.
Lejos de retirarse, Uribe Londoño encontró respaldo inmediato en el Partido Demócrata Colombiano, que a mediados de diciembre lo instó formalmente a continuar en la carrera presidencial y le ofreció su aval. En un comunicado, la colectividad defendió su decisión apelando a un discurso de experiencia, unidad y memoria histórica.
“Colombia necesita un liderazgo con experiencia, sensatez y la capacidad de unir voluntades alrededor del bien común”, señaló el PDC, subrayando que Uribe Londoño encarna “el valor de la vida, la libertad y la institucionalidad” desde una vivencia marcada por la violencia.
Pedro Adán Torres Pérez, fundador y presidente del partido, fue aún más enfático al presentar la candidatura como un acto de responsabilidad nacional y no como una jugada coyuntural. Recordó que Uribe Londoño ha cargado con tragedias que “marcaron dos épocas de Colombia”: la muerte de su esposa, la periodista Diana Turbay, y el asesinato de su hijo, Miguel Uribe Turbay.
Con este anuncio, Miguel Uribe Londoño irrumpe nuevamente en la escena presidencial, pero ahora desde la periferia del uribismo, abriendo un nuevo flanco de disputa en la derecha colombiana y dejando en evidencia las fracturas internas de un sector que, de cara a 2026, sigue lejos de la unidad.
