Una bomba política sacude al Pacto Histórico. La senadora María José Pizarro anunció su retiro de la disputa por el primer lugar en la lista al Senado para las elecciones de 2026, decisión que reacomoda las fuerzas dentro de la coalición de izquierda y despeja el camino para que la exministra de Salud, Carolina Corcho, asuma el liderazgo de la lista.
El anuncio, realizado a través de sus redes sociales, llegó justo horas antes de una reunión clave del Pacto en la que se esperaba un fuerte enfrentamiento por la conformación de las listas. “No tengo compromisos por una curul, sino con Colombia y con el proyecto de cambio que lidera el presidente Gustavo Petro”, escribió Pizarro, al justificar su renuncia como un gesto para evitar divisiones en el movimiento.
La senadora también expresó que se pone “a disposición del presidente, del Frente Amplio y de la constituyente popular”, asegurando que su decisión fue fruto de “múltiples reflexiones”. En su mensaje, celebró además la victoria de Iván Cepeda en la consulta interna del 26 de octubre, en la que el senador se consolidó como una de las principales figuras del bloque progresista.
Con la salida de Pizarro, Carolina Corcho queda prácticamente sin rivales dentro del Pacto Histórico. La exministra, respaldada por más de 678 mil votos en la consulta, se perfila como la cabeza de lista al Senado, un rol que fortalecería su influencia en el ala más ideológica del petrismo.
Sin embargo, el futuro político de Pizarro sigue siendo incierto. Al no haber participado en la consulta, podría quedar fuera de las listas al Congreso. En los círculos internos se rumora que la senadora podría acompañar a Iván Cepeda como fórmula vicepresidencial, una jugada que reforzaría la línea más cercana al presidente Petro y reconfiguraría el mapa político del bloque.
Por ahora, la renuncia de Pizarro parece dar un respiro a la coalición, que enfrenta tensiones crecientes en su intento por mantener la unidad rumbo a 2026. No obstante, la movida también deja abierta la pregunta sobre si su salida es un gesto de conciliación… o una jugada estratégica de cara al futuro del Frente Amplio.
