Un nuevo y contundente golpe dio la Fiscalía General de la Nación al esclarecer una pieza clave del crimen que estremeció al país. Fue capturado y enviado a prisión Simeón Pérez Marroquín, alias “El Viejo”, señalado de ser el intermediario entre los determinadores y la estructura criminal que ejecutó el magnicidio del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, ocurrido el pasado 7 de junio en el occidente de Bogotá.
Según las investigaciones, alias El Viejo habría sido contactado para coordinar la planeación del atentado, delegando la operación en Elder José Arteaga Hernández, alias Chipi, quien definió la logística y los roles de los implicados.
Las pruebas también lo ubican realizando seguimientos directos a la víctima, incluyendo una reunión política en marzo de 2025, donde Uribe Turbay fue vigilado y fotografiado por miembros de la red criminal.
De acuerdo con el ente acusador, el arma usada en el ataque fue entregada por Pérez Marroquín a Katherine Andrea Martínez Martínez un día antes del crimen. El arma habría sido modificada para aumentar su letalidad, y posteriormente utilizada por el adolescente que disparó contra el senador.
Pero el rastro de alias El Viejo no terminó allí. Una semana después del atentado, el 14 de junio, el hoy capturado habría entregado dinero y un celular a Martínez, y facilitado su huida hacia Caquetá, donde presuntamente integrantes de la Segunda Marquetalia —disidencia de las Farc— la esperaban para adiestrarla en técnicas de francotirador y manejo de drones.
Las pesquisas revelan además que desde 2022, Pérez Marroquín sería cabecilla de una organización criminal dedicada al narcotráfico, homicidios selectivos e instrumentalización de menores en Bogotá y otros departamentos. Por estos hechos, una fiscal de la Seccional Bogotá le imputó los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir, uso de menores para la comisión de delitos y porte ilegal de armas agravado. Ninguno de los cargos fue aceptado.
Alias El Viejo fue capturado en un operativo conjunto entre la Fiscalía, la Policía Nacional y la Fuerza Aeroespacial Colombiana en la vereda Brisas del Guejar, en Puerto Lleras (Meta), donde permanecía oculto bajo una falsa identidad.
Con esta decisión, ya son nueve los judicializados por el asesinato de Miguel Uribe Turbay, mientras las autoridades siguen la pista de la cadena de mando y los posibles autores intelectuales del crimen que conmocionó a la política colombiana y que aún mantiene abiertas heridas en el país.
