• 21 agosto, 2026 11:34 am

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Hombre entra a barbería por “descuento” y desaparece; cámaras revelan escena inquietante.

La desaparición de Jaiver Alexander Vega tiene en vilo a Bogotá. Lo que comenzó como una aparente invitación insistente a cortarse el cabello en una barbería del sur de la ciudad terminó convertido en uno de los casos más perturbadores de los últimos meses en la localidad de Bosa.

Vega, de entre 39 y 49 años, fue visto por última vez cuando ingresó al establecimiento tras reiteradas invitaciones bajo el pretexto de un descuento. Según relataron sus familiares, él no acostumbraba atenderse en ese lugar, aunque conocía a una persona que trabajaba allí.

Las cámaras de seguridad captaron el momento exacto en que Vega llegó al local. Dudó antes de entrar. Intentó retirarse casi de inmediato. Sin embargo, según el testimonio de su hermana Carolina Mejía y su sobrina —cuyo nombre fue cambiado por seguridad—, una mujer identificada como pareja del dueño lo obligó a permanecer en el lugar y cerró la puerta.

Minutos después, las imágenes muestran un líquido oscuro saliendo por debajo de la puerta. La familia presume que se trata de sangre.

Acto seguido, la misma mujer habría limpiado la fachada y colocado una maceta frente a la cámara, presuntamente para bloquear el ángulo de grabación. Más tarde, varios hombres —ninguno de ellos Vega— salieron cargando bolsas plásticas de gran tamaño. “Se ve una persona sacar una bolsa extremadamente grande, pesada porque le costaba”, relató la sobrina.

Ante la falta de respuestas inmediatas, fueron las hijas y parientes de Vega quienes recopilaron los videos de las cámaras de seguridad y los entregaron a las autoridades. “Es muy difícil como familia tener que recaudar esas pruebas cuando esto debería hacerlo directamente la justicia colombiana”, expresó un allegado.

La Policía Metropolitana de Bogotá activó la ruta de búsqueda tras la denuncia. El coronel Óscar Chauta confirmó que se coordinaron acciones con Medicina Legal y entes de control para verificar la desaparición.

Cuando las autoridades llegaron al establecimiento, las personas señaladas en los videos ya no estaban.

Durante el allanamiento, los investigadores encontraron restos de sangre, productos de limpieza y señales de lavado reciente en el local. Según los testimonios, en el baño se hallaron cloro y rastros hemáticos. Pese a la limpieza, persistían manchas visibles en la puerta, paredes y debajo de una maceta, además de un fuerte olor a desinfectante.

La Fiscalía asumió el caso y adelanta análisis de huellas y pruebas de ADN recolectadas en el lugar. También se investiga la verdadera identidad de quienes arrendaban el establecimiento, pues existen sospechas de que habrían utilizado nombres falsos.

El caso ha estremecido al vecindario, donde algunos residentes describían a los encargados del local como personas amables y conocidas en el sector. Sin embargo, pese a la gravedad de los indicios y al cubrimiento inicial en medios nacionales, han transcurrido más de dos meses sin avances públicos significativos.

Mientras la investigación avanza bajo reserva judicial, la familia sigue esperando respuestas en medio de un silencio que pesa tanto como las bolsas que captaron las cámaras.

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