En una jornada en la que miles de sus simpatizantes salieron a las calles de Bogotá y las principales ciudades del país, el presidente de la República, Gustavo Petro, se apegó el jueves 1 de mayo de 2025 a los símbolos para defender la convocatoria de la consulta popular: mecanismo de participación ciudadana que deberá ser aprobado por el Senado y con el que pretende resucitar la reforma laboral; siendo esta una de las tres grandes banderas de su administración, y que sigue sin ser realidad a 15 meses del fin constitucional de su mandato.
Además de exhibir la bandera que creó Simón Bolívar, que se caracteriza por sus tonalidades en rojo, negro y blanco, conjugados en medio de rombos, y que ondeó con orgullo, el primer mandatario de los colombianos trajo consigo otro de los objetos con los que quiso destacar esta jornada: la icónica espada del libertador, que, así como aconteció en el acto de su posesión, el 7 de agosto de 2022, volvió a sacarse hacia la Plaza de Bolívar, en la antesala de su esperada intervención. La misma en la que volvió a despacharse en contra de sus contradictores y advirtió que está dispuesto a cambiar el rumbo de una serie de instituciones.
No obstante, a diferencia de aquella ocasión, el jefe de Estado empuñó la espadada del héroe libertario; así como solía hacerlo el dictador venezolano Hugo Chávez en sus actos públicos. Lo hizo tras ponerse unos guantes blancos, al tratarse de un objeto que de casi 200 años de haber sido elaborado, y en consecuencia, de uno del que deben tenerse toda clase de cuidados para su preservación. Y tras un discurso en el que enfatizó sus luchas, ondeó la mencionada bandera y aprovechó para defender la iniciativa que radicará ante el legislativo, y que le dará un mes al Senado para que sea discutida y votada, ya sea a favor o en contra.
Luego de su intervención, Petro se aprestó para el momento, quizá, más esperado por todos: en el que levantó la espada y la mostró ante los más de 45.000 presentes en la Plaza de Bolívar, acompañado por algunos de sus funcionarios, como la directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Angie Rodríguez; y el ministro del Interior, Armando Benedetti, y una de sus hijas: Antonella Petro, que la acompañó en este significativo momento para los movimientos de izquierda, con el que quiere emular su mandato a la conquista del hombre que nació en Caracas, pero está ligado a la historia de Colombia e, incluso, tuvo como última morada a Santa Marta.
