La polarización política en Colombia volvió a estallar, esta vez en la red social X, donde el expresidente Álvaro Uribe Vélez, el actual mandatario Gustavo Petro y la senadora María Fernanda Cabal protagonizaron un cruce de acusaciones que reavivó fantasmas de fraude electoral, vínculos con el crimen organizado y cuestionamientos sobre la legitimidad democrática.
Lo que comenzó como una publicación del exmandatario terminó convirtiéndose en un enfrentamiento directo entre las más altas figuras del poder político colombiano.
Desde su cuenta oficial, Uribe lanzó una acusación frontal:
“Hace 4 años: Pacto de la Picota, el crimen exigió votar por Petro, violación de topes y financiación ilegal; ahora, el crimen exige votar por Cepeda, acompañan con caudales de dinero de corrupción y narco”.
El expresidente no solo señaló al jefe de Estado, sino también al candidato presidencial Iván Cepeda, sugiriendo que sectores criminales habrían influido en campañas recientes.
Sus palabras reactivaron la polémica en torno al llamado “Pacto de la Picota”, un episodio que ha sido negado reiteradamente por el oficialismo.
La respuesta del presidente fue inmediata y contundente. Petro negó de forma categórica cualquier financiación irregular y devolvió las acusaciones con señalamientos históricos contra Uribe.
“Fue corroborado el hecho que usted en su primer gobierno se hizo elegir con sus amigos narcoparamilitares”, escribió el mandatario, aludiendo a debates parlamentarios y procesos judiciales que han rodeado al entorno del exgobernante.
En un tono aún más directo, el presidente agregó:
“Cuente señor Uribe que su hacienda del Ubérrimo no se inundó en Córdoba porque está localizada en el distrito de riego de Mocarí del que recibió subsidios inconstitucionales”.
Además, defendió su política de confrontación contra estructuras criminales y aseguró que su lucha contra las mafias ha sido tergiversada como “comunismo”.
“La lucha que yo libro contra esas mafias la llama usted comunismo… confunde usted capitalismo con comunismo porque le tiene miedo al capitalismo que bajaría la renta de la tierra de la que usted vive”, escribió.
En un giro inesperado, Petro invitó públicamente a Uribe a comparecer juntos ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) para declarar voluntariamente.
“Diga la verdad, le solicité que los dos fuéramos a declarar voluntariamente a la JEP y decir la verdad completa de nuestras vidas, yo no le tengo temor a eso”, afirmó.
Hasta el momento, el exmandatario no ha respondido a esa invitación específica.
La controversia escaló aún más cuando la senadora María Fernanda Cabal intervino con un mensaje directo contra el presidente.
“Siempre el mitómano carente de límites morales y obviamente sin ninguna vergüenza, niega la evidencia”, escribió.
La congresista del Centro Democrático cuestionó además la contabilidad electoral de la campaña presidencial de Petro, asegurando que existen elementos que deben ser esclarecidos.
Su intervención reforzó la narrativa de sectores opositores que insisten en exigir explicaciones sobre la financiación y el manejo de recursos en las campañas recientes.
Más allá del rifirrafe digital, el intercambio deja al descubierto una fractura política profunda. En un país que se acerca a nuevas contiendas electorales, la disputa pública entre dos de sus figuras más influyentes no solo alimenta la polarización, sino que pone en el centro del debate la credibilidad del sistema democrático.
