El debate por el salario mínimo de 2026 entró en su fase más tensa. Fenalco lanzó una dura advertencia al Gobierno y a las centrales obreras al asegurar que cualquier incremento que supere el 6,21% “rompe con la lógica económica” y podría desencadenar efectos negativos en el empleo, la formalidad y la estabilidad del país.
Según el gremio de comerciantes, los indicadores técnicos —inflación anualizada del 5,3% y productividad del 0,91%— establecen con claridad que el aumento no debe sobrepasar dicho umbral. Sin embargo, los gremios empresariales ya pusieron sobre la mesa una propuesta del 7,21%, que Fenalco califica como “un esfuerzo considerable” y una muestra de “generosidad” frente a lo que dictan las cifras.
La tensión escaló luego de que Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, acusara al Gobierno de preparar un aumento salarial en dos dígitos para 2026, lo que, según él, obedecería a un “deseo populista y demagogo”.
En un video publicado en la cuenta oficial del gremio, Cabal fue categórico:
“Técnicamente, el salario mínimo no debería subir más del 6,21%. Cualquier punto adicional es generosidad”.
El dirigente insistió en que el 7,21% propuesto por los empresarios ya supera lo razonable y que moverse por encima de ese nivel “no tiene ningún sentido económico”.
La confrontación aumentó cuando las centrales obreras plantearon un incremento del 16%, cifra que Fenalco calificó de “desorbitada”, “sin sustento técnico” y “alejada por completo del comportamiento real del mercado laboral”.
Cabal afirmó que esta propuesta “triplica la inflación del año” y advirtió que insistir en ese porcentaje presionaría la informalidad, destruiría empleos y alimentaría una nueva ola inflacionaria.
De acuerdo con Fenalco, todas las señales apuntan a que el Gobierno podría decretar un aumento en dos dígitos si no hay acuerdo, algo que el gremio considera riesgoso para la economía.
“El país no puede darse el lujo de decisiones improvisadas”, subrayó Cabal, quien recordó que incluso el Banco de la República ha alertado sobre los efectos inflacionarios de ajustes salariales por encima de los parámetros técnicos.
El comunicado del gremio concluyó que la prioridad debe ser proteger el poder adquisitivo de los trabajadores sin desestabilizar el mercado laboral. Para Fenalco, la fórmula técnica del 6,21% es la única que mantiene ese equilibrio.
Mientras avanza el proceso de concertación, el ambiente está cada vez más cargado: empresarios alertan por el riesgo de un alza excesiva, sindicatos defienden un ajuste “digno”, y el Gobierno guarda silencio sobre un eventual decreto.
Lo único claro es que la discusión por el salario mínimo de 2026 ya dejó de ser técnica: se convirtió en una batalla frontal por el rumbo económico del país.
