El ministro del Interior, Armando Benedetti, volvió a sacudir la arena política y económica del país con un mensaje explosivo dirigido al sector privado. A través de su cuenta en X, el funcionario acusó a los empresarios de sostener sus ganancias “porque no pagan sueldos justos”, en medio del debate más álgido del año: la definición del salario mínimo para 2026.
En un video difundido por él mismo, Benedetti lanzó una frase que ya genera reacciones en todo el espectro político y empresarial:
“Nuestros empresarios son perversos, bueno, en todas partes del mundo, porque ellos ganan plata si no le pagan el salario justo a los empleados”.
El ministro insistió en que el aumento del salario mínimo debe superar los dos dígitos, una postura que choca de frente con la propuesta de los gremios económicos y se alinea con la reforma laboral impulsada por el presidente Gustavo Petro.
Según Benedetti, el Gobierno busca corregir lo que considera décadas de precarización laboral:
“Sus ganancias son si no pagan un salario digno”, afirmó, defendiendo los recargos por horas extras, festivos y otras garantías contempladas en la reforma.
Y remató con una frase que encendió aún más el ambiente en el Capitolio:
“Eso es lo justo, eso es lo primordial. Así que cuidado, que esto se va a joder. Cuidado y la muerte agarra”.
Mientras Benedetti empuja un incremento “contundente”, la mesa de negociación del salario mínimo avanza entre posiciones irreconciliables.
Las centrales obreras solicitaron un aumento del 16% para el 2026, argumentando la necesidad de proteger a los hogares más vulnerables frente al encarecimiento del costo de vida. De aprobarse, el salario mínimo mensual quedaría en $1.651.260, con un incremento de $227.760.
Con auxilio de transporte, el total ascendería a $1.883.260.
Por el contrario, los gremios empresariales —Andi, SAC, Asobancaria, Acopi, entre otros— se alinearon en una propuesta mucho más moderada del 7,21%, que, según ellos, evita riesgos inflacionarios y protege el empleo formal.
La distancia entre ambas cifras refleja un país fracturado en sus visiones sobre productividad, competitividad y justicia salarial. Y las declaraciones del ministro añadieron combustible a una discusión ya incendiada.
Benedetti sostuvo que el presidente Petro está decidido a priorizar a los trabajadores históricamente marginados:
“Él siempre está pensando en aquellas personas en las que nadie piensa”, afirmó.
Con esta declaración, el Ejecutivo envía una señal clara: no cederá fácilmente a las presiones del sector privado y está dispuesto a defender un aumento significativo del salario mínimo, pese a las advertencias de gremios y analistas.
Por ahora, la mesa de concertación continúa, pero las palabras de Benedetti marcan un punto de quiebre que reconfigura el escenario: el Gobierno endurece su discurso, los gremios se atrincheran en la técnica, y las centrales obreras elevan su presión.
