Sergio Fajardo volvió a patear el tablero político. En una carta difundida en sus canales oficiales, el candidato presidencial confirmó que no participará en ninguna de las consultas interpartidistas previstas para el 8 de marzo de 2026 y anunció que irá directamente a la primera vuelta presidencial, desmarcándose de todos los bloques y desafiando tanto a la izquierda como a la derecha.
La decisión entierra cualquier posibilidad de que el exgobernador de Antioquia se sume a la “Consulta de las Soluciones”, impulsada por Claudia López y Leonardo Huerta, pese a la invitación pública que recibió durante su inscripción. Fajardo optó por caminar solo y lo hizo con un mensaje que no pasó desapercibido, su principal enemigo político, dijo, son “los extremos”, a los que señaló con nombre propio.
“Mi reto en la política es derrotar a los extremos, hoy representados por Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda”, afirmó Fajardo, ubicándose como la única alternativa frente a lo que describió como una creciente “confrontación social” alimentada por insultos, mentiras, agresiones y amenazas.
En su pronunciamiento, el exalcalde de Medellín advirtió que Colombia se encuentra en un momento decisivo y que el país corre el riesgo de caer en una polarización “de dimensiones nunca antes vistas”. Según Fajardo, esa espiral de confrontación busca sepultar cualquier propuesta que no se alinee con los discursos radicales que hoy dominan la agenda pública.
Aunque agradeció las invitaciones que recibió para participar en las tres consultas interpartidistas —Gran Consulta por Colombia, Frente por la Vida y Consulta de las Soluciones—, dejó claro que no cree que ese mecanismo sea el camino para enfrentar la crisis política. “Reconozco el valor democrático de las consultas, pero ese objetivo no se consigue en ese marco”, sentenció.
En lugar de ello, Fajardo anunció la construcción de una “Nueva Mayoría” que convoque a una izquierda moderada y a una derecha moderada, con el propósito de construir acuerdos en temas como seguridad, lucha contra la corrupción y reducción de brechas sociales. Una apuesta que, en la práctica, busca disputarle el centro político tanto a Claudia López como a los sectores tradicionales que hoy promueven consultas.
“Colombia necesita sumar, no dividir; escuchar, no imponer; construir, no destruir”, insistió, en un mensaje que refuerza su narrativa histórica de distancia frente a las maquinarias y los bloques ideológicos.
El tono del cierre fue aún más desafiante. Fajardo reconoció que parte “desde atrás”, pero acusó directamente a los extremos de querer borrar su alternativa del mapa político. “El resto es grande, el camino es largo y estrecho, pero lo vamos a conseguir”, afirmó, recordando que faltan 115 días para la primera vuelta presidencial.
Su anuncio se da en un escenario ya fragmentado. La Registraduría fijó el 6 de febrero como fecha límite para la inscripción de candidatos a consultas y, hasta ahora, solo tres están sobre la mesa. La Gran Consulta, con figuras como Paloma Valencia, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán y Enrique Peñalosa; la consulta del Frente Amplio, hoy en crisis tras el veto del CNE a Iván Cepeda; y la Consulta de las Soluciones, liderada por Claudia López.
Con su decisión, Fajardo no solo se sale del tablero de las consultas, sino que también eleva la confrontación discursiva y se instala como un candidato que apuesta todo a la primera vuelta, enfrentando al mismo tiempo a la derecha dura y al progresismo más radical. El centro, una vez más, va solo… y bajo fuego cruzado.
