• 21 agosto, 2026 11:41 am

NB NOTICIAS

Al día con la información

CNE fractura a la izquierda: veta a Iván Cepeda, el Pacto se retira de la consulta y estalla una guerra interna.

El tablero electoral de la izquierda colombiana quedó patas arriba. En una decisión que ya es calificada por el Gobierno como un “golpe a la democracia”, el Consejo Nacional Electoral (CNE) negó la participación del senador Iván Cepeda en la consulta interpartidista del llamado Frente por la vida, prevista para el próximo 8 de marzo. La respuesta del Pacto Histórico fue inmediata y drástica, pues se retira de la consulta y lanza a Cepeda directamente a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo.

La determinación del CNE no solo reconfigura la carrera hacia la Casa de Nariño, sino que profundiza una fractura abierta dentro de la izquierda, donde ya no hay discurso unificado ni hoja de ruta común. Mientras el Pacto llama a “cerrar filas”, los otros precandidatos se cruzan acusaciones, se desconocen entre sí y exhiben una crisis de liderazgo que amenaza con implosionar el proyecto progresista.

Cepeda confirmó en sus redes sociales que irá directo a primera vuelta y acusó al organismo electoral de actuar de manera arbitraria. “Como no pueden derrotarnos en el debate democrático ni en las urnas, apelan a trampas y maniobras antidemocráticas”, afirmó, anunciando su inscripción formal en los próximos días.

La decisión del CNE se adoptó por una votación ajustada de seis contra cuatro, luego de semanas de bloqueo interno. El “número mágico” solo se alcanzó tras la activación del mecanismo de conjueces, en medio de un episodio aún más polémico: uno de ellos fue apartado del caso por haberse declarado impedido debido a su vínculo profesional previo con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, archirrival jurídico de Cepeda.

El fondo del debate fue si el senador incurrió en doble participación en consultas. Para el CNE, sí. Para el Pacto Histórico, no. Mientras el organismo electoral sostuvo que Cepeda ya fue elegido candidato presidencial en la consulta del 26 de octubre y no podía competir en un nuevo mecanismo ampliado, la defensa del senador alegó que se trató de una consulta partidista, no interpartidista, y que no existía inhabilidad alguna.

El abogado Nicolás Farfán, uno de los demandantes, sostuvo que la restricción está claramente contenida en la Constitución y la ley. Sin embargo, admitió que Cepeda conserva intacto su derecho a inscribirse como candidato presidencial del Pacto Histórico para la primera vuelta, lo que terminó convirtiendo el fallo en un detonante político más que en un cierre definitivo.

Desde el Pacto, Gabriel Becerra anunció el retiro total de la consulta y la convocatoria a una “gran alianza contra la política del miedo y la antidemocracia”, apostándole todo a una victoria en primera vuelta con Cepeda como único abanderado.

El presidente Gustavo Petro elevó aún más el tono y calificó la decisión como un “golpe” al derecho fundamental a elegir y ser elegido, e incluso llamó públicamente a los juristas a interponer acciones de tutela para revertir el fallo.

Pero el terremoto no terminó ahí. En el Frente por la vida las fisuras quedaron al desnudo. Roy Barreras, aunque habló de “atentado a la democracia”, descartó una retirada en bloque y propuso fortalecer la consulta sin Cepeda. La reacción de Camilo Romero fue inmediata y lapidaria “Roy Barreras no representa el progresismo”. El cruce entre ambos escaló en redes sociales hasta convertirse en una disputa abierta por la legitimidad de la izquierda y su historia política.

Juan Fernando Cristo, por su parte, calificó la decisión como “lamentable y antidemocrática”, pidió una reforma política urgente y llamó a una reunión inmediata para buscar una salida concertada, una postura que contrasta con la estrategia de ruptura total adoptada por el Pacto Histórico.

Así, a menos de tres meses de las elecciones, la izquierda no solo enfrenta un pulso con el CNE, sino una batalla interna que amenaza con dividir votos, discursos y proyectos. La consulta del 8 de marzo sigue en pie, pero ya sin su figura más visible. Y el progresismo entra en la campaña presidencial no unido contra sus adversarios, sino enfrentado consigo mismo.

Facebook
X (Twitter)
YouTube
Instagram
Tiktok