La contienda electoral en Colombia entró en una fase explosiva. La campaña del candidato presidencial Abelardo de la Espriella desató una tormenta política tras anunciar acciones legales contra el presidente Gustavo Petro, a quien acusa de estar vinculado con presuntas interceptaciones ilegales y una estrategia de desprestigio.
El choque se originó luego de que el mandatario publicara un mensaje insinuando posibles nexos entre el candidato y los hermanos Bautista, propietarios de la compañía Thomas Greg & Sons, en un contexto que dejó entrever supuestos intereses electorales.
La reacción de De la Espriella, conocido como “El Tigre”, fue inmediata y sin matices. Calificó las afirmaciones como una “farsa” y advirtió que no permitirá ataques sin respuesta. Acto seguido, su equipo jurídico presentó una solicitud formal ante la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes para que se investigue al presidente y a funcionarios de la Dirección Nacional de Inteligencia por una presunta violación ilícita de comunicaciones.
Según el abogado Germán Calderón, vocero de la campaña, el propio Petro habría dejado entrever la existencia de interceptaciones ilegales —las llamadas ‘chuzadas’— dirigidas tanto contra la empresa Thomas Greg & Sons como contra el candidato de derecha. La denuncia se sustenta en el artículo 192 del Código Penal, que castiga este tipo de conductas con penas de prisión y multas.
En un tono aún más confrontacional, De la Espriella desafió públicamente al presidente a presentar pruebas y deslegitimó un supuesto informe de inteligencia que circula en redes. “Ni para hacer montajes sirves”, escribió en su cuenta de X, en un mensaje que elevó la tensión política a niveles críticos.
El candidato también elevó un derecho de petición a la DNI para que confirme la autenticidad del documento y detalle a quién habría sido entregado, insistiendo en que se trata de un material falso que busca afectar su campaña.
Pero el pulso no terminó ahí. En un giro aún más polémico, De la Espriella señaló directamente al senador Iván Cepeda, a quien acusó de actuar en la sombra detrás de las acciones del presidente y de su gobierno.
Este nuevo enfrentamiento no solo agita el ya polarizado ambiente político, sino que prende las alarmas sobre la transparencia electoral y la seguridad de los candidatos, a pocas semanas de las elecciones presidenciales del 31 de mayo. En medio de acusaciones cruzadas, denuncias de espionaje y posibles montajes, el país se encamina a las urnas bajo una creciente sombra de desconfianza institucional.
