• 22 agosto, 2026 2:44 am

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Explota escándalo en la salud: denuncian presuntos sobornos de EPS y Petro lanza ofensiva para desmontar el sistema.

Una denuncia que sacude los cimientos del sistema de salud colombiano desató una tormenta política y administrativa en el país. Durante el Consejo de Ministros del 27 de abril de 2026, el recién nombrado superintendente de Salud, Daniel Quintero, reveló un presunto intento de soborno vinculado a actores del sistema, encendiendo las alarmas sobre prácticas corruptas en el manejo de recursos públicos.

El exalcalde de Medellín expuso un mensaje directo que deja poco espacio a la interpretación: una supuesta IPS con fuerte presencia en salud mental ofrecía “un porcentaje sobre las facturas” a cambio de facilitar pagos pendientes, lo que evidenciaría un esquema de coimas enquistado en el flujo financiero de la atención médica.

La reacción del presidente Gustavo Petro fue inmediata y explosiva. El mandatario no solo respaldó la denuncia, sino que lanzó una arremetida frontal contra las Entidades Promotoras de Salud (EPS), a las que señaló de perpetuar redes de corrupción heredadas de gobiernos anteriores.

“Estamos ante estructuras que han permitido sobornos, especulación con medicamentos y prácticas que están matando ciudadanos”, advirtió Petro, quien fue más allá al calificar a ciertos actores del sistema como “vampiros de la salud”.

En el paquete de medidas anunciadas, el Gobierno le otorga un rol protagónico a la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud, que pasará a gestionar directamente el pago y la entrega de medicamentos en farmacias, sin intermediarios.

Según el presidente, esta decisión busca romper el control de operadores tradicionales y evitar manipulaciones en la distribución de fármacos. “Si el gestor no entrega, ADRES paga directamente en cualquier farmacia, grande o pequeña”, sentenció.

Petro fue contundente al anunciar que se evaluará la revocatoria de licencias a las EPS que no cumplan con estándares de calidad, una medida que, según el superintendente Quintero, está plenamente respaldada por la ley vigente.

“El objetivo es que solo queden las mejores aseguradoras. Las que fallen tendrán que responder”, explicó el funcionario, quien aclaró que perder la licencia no implica necesariamente la liquidación de la entidad.

El mandatario también encendió la polémica al señalar que, incluso tras intervenciones estatales, persisten estructuras de poder que seguirían influyendo en el sistema. Mencionó directamente al Grupo Empresarial Antioqueño como ejemplo de grupos que, según su criterio, mantienen injerencia en decisiones clave.

Petro comparó esta situación con episodios ocurridos en Interconexión Eléctrica S.A., sugiriendo que listas heredadas de administraciones anteriores continúan condicionando nombramientos estratégicos.

En medio de la crisis, el Gobierno anunció un cambio estructural en la adquisición de medicamentos mediante un sistema de “subasta invertida por molécula”, que permitiría a hospitales y entidades agruparse para negociar mejores precios y romper con los monopolios.

“El modelo actual permite la especulación. Vamos a desmontar esos oligopolios que se han enriquecido a costa de la salud de los colombianos”, afirmó Petro.

Las medidas entran en vigencia inmediata y buscan cortar de raíz lo que el Gobierno califica como una red de corrupción persistente. Sin embargo, el anuncio también abre un nuevo frente de confrontación con sectores del sistema de salud, mientras crece la incertidumbre sobre el impacto real de estas reformas en la atención de millones de colombianos.

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