Una nueva polémica golpea al Gobierno Nacional tras conocerse que la Cancillería de Colombia abrió un proceso disciplinario contra Alfredo Saade, luego de la divulgación de videos en los que el chef de la residencia diplomática aparece conduciendo un vehículo oficial de la Embajada de Colombia en Brasil, el mismo que posteriormente terminó accidentado.
El caso, revelado por la periodista Darcy Quinn, desató una fuerte controversia por el presunto uso irregular de bienes públicos en la misión diplomática colombiana.
Según las imágenes difundidas, el chef de la residencia oficial aparece manejando un automóvil Audi asignado a la delegación diplomática, situación que generó cuestionamientos inmediatos sobre quién autorizó el uso del vehículo y bajo qué condiciones salió de la sede oficial.
La periodista también aseguró que existen publicaciones en redes sociales donde el trabajador muestra espacios privados de la residencia diplomática e incluso hace uso de instalaciones oficiales, lo que incrementó las críticas sobre el manejo interno de la embajada.
La controversia escaló aún más luego de que Alfredo Saade reaccionara públicamente con mensajes ofensivos contra Darcy Quinn en redes sociales, evitando responder de manera concreta por qué el chef estaba utilizando el vehículo diplomático.
La periodista Diana Saray también intervino en la discusión pública y le preguntó directamente al embajador si el hombre involucrado era únicamente el chef de la residencia o si existía otro tipo de relación personal, argumentando que el uso de recursos públicos exige transparencia frente a la ciudadanía.
En declaraciones posteriores entregadas a medios de comunicación, Saade aseguró que durante Semana Santa se encontraba en Bogotá y que el trabajador de cocina tomó el automóvil “de manera atrevida” y sin autorización.
Según explicó el embajador, el vehículo no chocó contra otros carros ni provocó daños a terceros, pero sí sufrió un fuerte impacto en la parte inferior que terminó afectando la caja y el chasis del automotor oficial.
Saade sostuvo además que el conductor habitual de la residencia dejaba las llaves en un sitio conocido dentro de la embajada y que el chef habría aprovechado esa situación para sacar el vehículo durante la madrugada sin permiso.
El embajador afirmó que, una vez tuvo conocimiento de lo ocurrido, ordenó retirar inmediatamente al trabajador de la residencia oficial y reportó los hechos ante la Cancillería.
Sin embargo, el episodio abrió un nuevo debate sobre los controles internos en las sedes diplomáticas colombianas, el manejo de recursos estatales en el exterior y la responsabilidad administrativa de los funcionarios encargados de custodiar bienes públicos.
El proceso disciplinario ahora buscará establecer si existieron fallas de supervisión, negligencia o posibles irregularidades dentro de la misión diplomática colombiana en Brasil, mientras el caso sigue generando controversia política y fuertes reacciones en redes sociales.
