• 22 agosto, 2026 2:25 pm

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El Tambo bajo fuego: carro bomba sacude la tranquilidad del Cauca y deja herida a esposa de líder comunitario.

En un nuevo acto de terror que reaviva los peores fantasmas del conflicto armado, un carro bomba estalló en la noche del 8 de octubre en zona rural del municipio de El Tambo, en el suroccidente del Cauca. La explosión, que tenía como blanco principal la subestación de Policía del corregimiento El Crucero Pandigüando, dejó como saldo dos personas afectadas, entre ellas una mujer civil identificada como Andry Yuleiby Pino Gómez, esposa del presidente de la Junta de Acción Comunal local.

De acuerdo con información oficial y testimonios de líderes sociales, el artefacto explosivo fue activado de forma remota por presuntas disidencias de las Farc, quienes utilizaron una volqueta cargada con explosivos. El estruendo se escuchó en todo el municipio y generó pánico colectivo.

“Eso sonó re durísimo, como si se hubiera caído el cielo. A la hora supimos que era un atentado contra la Policía”, relató un líder comunitario que prefirió no revelar su identidad por seguridad.

Los uniformados que permanecían cerca del punto del ataque se vieron forzados a buscar refugio dentro de la subestación, mientras llegaban refuerzos. La reacción militar evitó lo que pudo haber sido una masacre: drones del Ejército permitieron rastrear movimientos sospechosos y montar un cerco preventivo ante la posible incursión de guerrilleros.

“Los soldados tomaron el control de inmediato y lograron evitar que se presentara un ataque más grave. El uso del dron fue clave para identificar posibles rutas de escape o acceso de los insurgentes”, aseguró uno de los policías presentes.

Andry Yuleiby Pino Gómez, la civil afectada, recibió el impacto de una esquirla mientras se encontraba en su vivienda. Fue la propia comunidad quien la auxilió y la trasladó en un vehículo particular hasta el hospital del municipio, desde donde fue remitida en estado crítico al Hospital San José de Popayán.

Un segundo afectado, un hombre cuya identidad no ha sido revelada, fue dado de alta al no presentar lesiones graves.

En paralelo al atentado, unidades militares desactivaron tres cilindros bomba escondidos en una vía rural cercana, lo que revela un plan posiblemente más amplio y coordinado para generar caos en la región.

Mientras el conflicto se agudiza, el olvido estatal sigue siendo el detonante silencioso de la violencia en el suroccidente colombiano. El atentado en El Tambo no solo deja heridos, deja una comunidad fracturada y un mensaje claro: la paz sigue siendo una promesa pendiente.

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