• 22 agosto, 2026 12:37 pm

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“Colombia llora desde el aire”: tragedia militar sigue ascendiendo su número de víctimas lo que enluta a toda la nación.

Una de las peores tragedias aéreas de los últimos años en el país tiene hoy de luto a Colombia. Un avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana se precipitó a tierra en zona rural de Puerto Leguízamo, dejando un saldo devastador que, según el más reciente reporte oficial, asciende a 68 personas fallecidas, 57 heridas y un sobreviviente ileso.

La magnitud del desastre es estremecedora. En la aeronave viajaban 128 personas —117 pasajeros y 11 tripulantes—, en su mayoría militares. El impacto provocó un incendio de grandes proporciones que consumió gran parte del fuselaje, dificultando las labores de rescate, identificación de víctimas y reconstrucción de los hechos.

Entre los fallecidos se encuentran dos uniformados de la Policía Nacional de Colombia adscritos a la Policía Metropolitana de Ibagué: el subintendente Ariel Leonardo Villota Guevara, de 37 años, y el patrullero Carlos Elías de la Cruz Gutiérrez, de 25, quienes hacían parte del Gaula y murieron en cumplimiento de su deber.

El país también llora la pérdida de seis tripulantes de la aeronave, confirmados por la FAC: el teniente coronel Juan Pablo Amador Pinilla, el mayor Jaime Alexander Fernández Camargo, la mayor Natalia Rojas Velandia, el subteniente Julián David González Herrera, el técnico primero Javier Fernando Méndez Torres y el técnico segundo Thonathan Stid Pinzón Reyes.

Los primeros en llegar al sitio describen un panorama dantesco. El comandante de bomberos de la zona relató que la aeronave estaba envuelta en llamas y que se registraban explosiones, presuntamente por material bélico a bordo. Entre humo, fuego y restos del fuselaje, rescatistas y civiles intentaban salvar a los sobrevivientes.

La reacción fue inmediata, pero caótica. Ante la falta de ambulancias suficientes en los primeros minutos, heridos fueron evacuados en motocicletas y camionetas hacia centros médicos de Puerto Asís y otras poblaciones cercanas. Posteriormente, los casos más graves fueron trasladados a Bogotá y Florencia, donde reciben atención especializada.

Según el balance, al menos 48 heridos fueron llevados a la capital del país, mientras otros permanecen hospitalizados en centros médicos del sur del país. Para la evacuación, se dispusieron aeronaves militares con capacidad para decenas de pacientes en camilla.

Las autoridades no descartan que el número de víctimas fatales siga en aumento. Las labores de recuperación continúan en la zona del siniestro, donde aún hay cuerpos sin identificar y restos por ubicar. El incendio posterior al impacto ha sido uno de los principales obstáculos para consolidar un balance definitivo.

Aunque las causas del accidente aún no han sido establecidas, la Fiscalía General Penal Militar y Policial ya inició una investigación para esclarecer lo ocurrido. Por su parte, el ministro de Defensa aseguró que la aeronave se encontraba en condiciones de aeronavegabilidad y que la tripulación estaba debidamente capacitada, lo que abre interrogantes sobre qué provocó la tragedia.

El director de la Policía Nacional expresó su dolor por la pérdida de los uniformados y envió un mensaje de solidaridad a sus familias. Como señal de luto, se ordenó izar la bandera a media asta en todas las unidades del país.

Hoy, Colombia enfrenta no solo la pérdida de decenas de vidas, sino también un nuevo golpe que revive las dudas sobre la seguridad de las operaciones militares aéreas. Mientras avanzan las investigaciones, el país entero permanece en duelo, a la espera de respuestas en medio de una tragedia que ya quedó marcada como una de las más dolorosas en la historia reciente.

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