La contienda por la Presidencia de 2026 dio un giro alarmante. La campaña de Abelardo De la Espriella denunció haber recibido una “amenaza directa y específica” contra el candidato y contra las sedes de su movimiento Defensores de la Patria en varias ciudades del país, en un hecho que eleva la tensión política y reabre el fantasma de la violencia electoral en Colombia.
Según el comunicado oficial, el pasado 10 de febrero de 2026 se recibió una llamada anónima en la que se advertía sobre una presunta escalada terrorista atribuida al ELN. En la comunicación se mencionó como objetivo tanto al aspirante presidencial como a las instalaciones de su movimiento en Bogotá, Cali, Popayán, Medellín, Barrancabermeja, Bucaramanga, Neiva, Barranquilla y Cúcuta.
“La campaña presidencial de Abelardo De La Espriella informa al país que, a través de su esquema de seguridad, fue recibida y puesta en conocimiento de las autoridades una amenaza directa y específica”, señala el documento.
Tras conocer la alerta, el equipo del candidato activó los protocolos correspondientes y remitió la información a la Seccional de Protección y Servicios Especiales, con el fin de iniciar la verificación, evaluación de riesgo y el fortalecimiento de las medidas de seguridad, conforme a la normativa vigente.
Además, la campaña solicitó un refuerzo integral del esquema de protección y la intervención urgente de los organismos de inteligencia del Estado para establecer la veracidad, alcance y origen de la amenaza.
“La democracia colombiana no puede quedar expuesta a presiones terroristas”, enfatiza el comunicado, en el que también se exige al Gobierno nacional garantizar la seguridad plena de todas las candidaturas y del proceso electoral.
El propio De la Espriella se pronunció a través de su cuenta oficial en X, asegurando que el ELN lo habría declarado “objetivo militar”.
“Este hecho confirma lo que el país ya sabe: en Colombia, los criminales y terroristas se sienten fortalecidos por un gobierno débil, permisivo y cómplice con la violencia”, escribió el candidato, en un mensaje que también lanza una fuerte crítica política al Ejecutivo.
Y agregó: “Seguiré recorriendo el país, defendiendo a Colombia y enfrentando a los enemigos de la libertad con determinación y sin miedo”.
Pese a la gravedad de la denuncia, la campaña informó que el candidato mantuvo su agenda pública y que no suspenderá sus actividades proselitistas.
Ahora la atención está puesta en las investigaciones de las autoridades y en la capacidad del Estado para blindar el proceso democrático. Porque más allá de la contienda política, lo que está en juego es la garantía de que en Colombia las elecciones se definan en las urnas y no bajo la sombra del miedo.
