Un crimen marcado por la sevicia, la persecución y la ruptura de todas las medidas judiciales terminó con una condena ejemplar. Un juez sentenció a 42 años de prisión a Janner Iván Morales Poveda, hallado culpable de un triple homicidio ocurrido el 11 de octubre de 2023 en zona rural de Abejorral, un caso que generó conmoción en todo el Suroeste antioqueño.
Los hechos se registraron en la vereda Santa Ana, en la vía que conduce hacia Santa Bárbara, donde fueron hallados los cuerpos sin vida de Cristian Rufino Zuluaga Soto, Leidy Johana Cardona Hurtado y Abelardo Antonio Cortés Ríos. El ataque ocurrió hacia las 8:00 de la noche en medio de un cultivo de café, cuando las víctimas se dirigían a tomar transporte hacia el casco urbano.
La investigación reveló un relato escalofriante y es que Morales Poveda, expareja de la mujer asesinada, violó una medida de detención domiciliaria, se quitó el brazalete electrónico y viajó hasta el lugar con el objetivo claro de encontrar a su excompañera sentimental. Cuando la ubicó, desató una violenta arremetida.
Según la Fiscalía General de la Nación, el hoy condenado atacó inicialmente a la mujer con arma blanca y posteriormente con arma de fuego, en un acto que configuró el delito de feminicidio. Luego, arremetió contra los dos hombres que la acompañaban, a quienes golpeó y asesinó con extrema violencia.
El caso tuvo un elemento que aumentó la indignación, pues en la escena del crimen se encontraba un niño de dos años, hijo de la pareja, quien resultó ileso y fue puesto bajo protección familiar. En su momento, el alcalde de Abejorral, Julián Muñoz, confirmó que el menor quedó a salvo y bajo acompañamiento institucional.
Aunque inicialmente se manejaron hipótesis relacionadas con disputas de tierras, el proceso judicial dio un giro en junio de 2024, cuando Morales Poveda —conocido como alias “Satanás”— fue identificado como principal responsable. Su historial criminal agravó aún más el caso ya que contaba con una condena de 58 años por homicidios y desplazamiento forzado en el Huila.
Con el acervo probatorio recopilado, la Fiscalía lo acusó de feminicidio, homicidio y porte ilegal de armas. Finalmente, un juez penal lo declaró culpable y le impuso una pena de 42 años de prisión, a la que se suman dos años adicionales por haberse fugado al violar la medida de aseguramiento.
