El pastor evangélico y exprecandidato presidencial Alfredo Saade dejó este lunes su cargo como jefe de despacho del presidente Gustavo Petro, uno de los funcionarios más cercanos al mandatario en la Casa de Nariño. En su lugar, asumirá como embajador de Colombia en Brasil, luego de que la representación diplomática quedara vacante tras la renuncia de Guillermo Rivera el pasado 31 de julio por sus aspiraciones electorales.
La designación se conoció inicialmente a través de la publicación de su hoja de vida en el portal web de la Presidencia y fue confirmada minutos después por el propio Saade en su cuenta de X.
“El presidente Gustavo Petro me ha pedido que sea su embajador en Brasil, con instrucciones precisas para seguir construyendo relaciones de éxito con Suramérica. Fue un placer estar a su lado estos dos meses cumpliendo las tareas asignadas, las cuales realicé con éxito rotundo. Sé que este nuevo reto también lo llevaré a buen puerto. Esto apenas comienza”, expresó.
Saade, que llevaba apenas dos meses como jefe de despacho presidencial, ha sido considerado como una de las figuras más controvertidas dentro del círculo cercano a Petro. Con frecuencia ha generado polémica por declaraciones en las que propone el cierre del Congreso y de algunos medios de comunicación, además de promover la reelección presidencial, pese a que la Constitución colombiana lo prohíbe expresamente.
El ahora designado embajador fue precandidato presidencial en 2022 por el Pacto Histórico, pero renunció a su aspiración para respaldar a Petro, a quien ha defendido de manera vehemente desde las redes sociales.
Sus pronunciamientos en la Casa de Nariño también causaron controversia, como sucedió esta semana cuando comparó el riesgo de hacer política en Colombia con el de andar en bicicleta, en referencia al asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, ocurrido dos meses después de haber sobrevivido a un atentado.
“La actividad política siempre tiene un riesgo, yo no creo que esto (el atentado y muerte) haya aumentado el miedo de los candidatos, como dicen algunos. Toda actividad tiene un riesgo, manejar bicicleta tiene un riesgo, de caerse, tropezarse, o de que lo atropelle un vehículo, y más nuestra actividad pública en un país tan convulsionado”, señaló Saade ante periodistas.
Las declaraciones fueron rechazadas por diversos sectores políticos, que las calificaron de inapropiadas en un contexto en el que ha crecido la preocupación por la violencia contra dirigentes y candidatos en medio de un clima electoral cada vez más tenso.
