Diego Murillo Ramírez, condenado por el asesinato de su esposa Tatiana Andrea Grueso Calderón en 2015, ha sido vinculado a un nuevo feminicidio ocurrido en Caicedonia, Valle del Cauca.
La víctima, Olga Lucía Peñuela Bojacá, de 37 años, fue asesinada el 5 de diciembre con un arma blanca, presuntamente por Murillo, quien habría atacado a la mujer tras el fin de su relación. La tragedia tuvo lugar en plena vía pública, frente a su hija de 14 años, quien fue testigo del asesinato.
Murillo, quien había sido sentenciado a 18 años y tres meses de prisión por el asesinato de Tatiana, se encontraba cumpliendo parte de su condena bajo la modalidad de casa por cárcel. Este hecho ha desatado una ola de indignación entre las familias de las víctimas y la comunidad, quienes cuestionan la eficacia del sistema judicial y penitenciario colombiano.
Según las autoridades, aunque Murillo sigue registrado como condenado y bajo arresto domiciliario, existen dudas sobre su paradero y su situación judicial, lo que ha incrementado el temor de que más mujeres puedan estar en riesgo.
El caso de Tatiana Andrea Grueso, quien fue asesinada en mayo de 2015 en Bogotá, ha sido igualmente perturbador. Murillo, tras asesinarla con 20 puñaladas, dejó al hijo de la víctima conviviendo con el cadáver durante tres días.
En ese entonces, la sentencia fue de 18 años y tres meses, pero ahora la posibilidad de una rebaja de pena y la aplicación de medidas como el arresto domiciliario han generado controversia. Gustavo Grueso, padre de Tatiana, expresó su indignación ante la decisión judicial que permitió que Murillo estuviera en libertad condicional. “Me doy a la sorpresa que en solo 5, 6 años es libre”, afirmó.
La situación de Olga Lucía Peñuela ha conmovido profundamente a la comunidad de Caicedonia, donde su asesinato ha reavivado el debate sobre el feminicidio en Colombia y la implementación de la Ley 1761 de 2015, que tipifica el feminicidio como un delito autónomo con penas de hasta 60 años de prisión sin derecho a rebajas.
Sin embargo, en el caso de Murillo, no se aplicó esta ley, lo que ha levantado críticas sobre la protección de las mujeres y la sanción efectiva a los agresores.
A pesar de la orden de captura vigente contra Murillo, su paradero sigue siendo incierto. La madre de Olga, Gloria Bojacá, expresó su preocupación por la seguridad de otras mujeres en la región, exigiendo que Murillo sea capturado lo antes posible. “Ese tipo debe estar preso porque cuántas mujeres más pueden estar en peligro por culpa de este desgraciado”, declaró Bojacá.
