El Tribunal de Westminster, en Londres, decidió negarle la libertad condicional y mantener a Zulma Guzmán bajo prisión preventiva, al considerar que existe un alto riesgo de fuga, una acusación de extrema gravedad y ningún arraigo real en el Reino Unido.
La decisión fue adoptada en una audiencia realizada el 12 de enero de 2026, en la que Guzmán compareció de forma remota desde la Estación de Policía de Islington, donde permanece recluida mientras avanza el proceso de extradición solicitado por Colombia.
Según documentación conocida por un medio nacional, los magistrados fueron categóricos: de quedar en libertad, Guzmán podría evadir la justicia, especialmente ante la posibilidad de enfrentar una condena severa en Colombia por el presunto envenenamiento y muerte de dos menores de edad, Inés de Bedout Graham y Emilia Forero Uricoechea, ocurrido en Bogotá en abril de 2025.
El tribunal subrayó además la ausencia total de arraigo comunitario o familiar en Londres. Un allegado cercano a la empresaria, que residía en el Reino Unido, abandonó el país tras su captura, reforzando la tesis de que Guzmán no cuenta con vínculos que garanticen su permanencia ni su comparecencia ante la justicia británica.
Otro elemento clave en la negativa fue el estado de salud mental de la empresaria. Antes de ser recluida en Islington, Guzmán fue trasladada al hospital St Charles Centre, luego de ser rescatada del río Támesis. Las autoridades británicas consideraron este episodio como un posible intento de suicidio, factor que influyó de manera directa en la evaluación médica y judicial para mantenerla bajo custodia.
Durante la audiencia, Guzmán manifestó su rechazo a regresar a Colombia, postura que su defensa, encabezada por la abogada Katy Smart, busca reforzar a través de recursos legales para frenar la extradición. No obstante, la Fiscalía colombiana, liderada en este caso por la fiscal Elsa Reyes, avanza en el proceso para imputarla como persona ausente.
La próxima diligencia judicial en Londres quedó programada para el 9 de febrero, a las 10:15 de la mañana, y podría realizarse nuevamente por videollamada.
Mientras en Londres se refuerzan los barrotes, en Colombia el caso de Zulma Guzmán sigue provocando indignación, conmoción y un profundo debate judicial.
