La madrugada del domingo 12 de octubre de 2025 será recordada como un día histórico en Israel. La Plaza de los Rehenes, que durante más de dos años fue símbolo del dolor y la incertidumbre, se llenó de banderas, lágrimas y abrazos. En medio de aplausos, cantos y sirenas, Hamas liberó a los últimos 20 rehenes israelíes que aún permanecían con vida en Gaza.
Los liberados —entre ellos los hermanos David y Ariel Cunio, de origen argentino, Eitan Horn, Matan Zangauker, Rom Breslavski y los gemelos Gali y Ziv Berman— fueron recibidos por unidades especiales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y trasladados a hospitales de Tel Aviv, Petah Tikva y Tel HaShomer para su atención inmediata.
“Es el fin de una guerra, el fin de una era de terror y el comienzo de una era de fe y esperanza”, declaró el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien viajó a Jerusalén para presenciar el momento y reunirse con los familiares de las víctimas.
La liberación se concretó gracias al acuerdo de paz negociado entre Israel y Hamas bajo mediación de Trump y el apoyo de Egipto y Catar. El pacto establece una entrega escalonada de rehenes vivos y muertos, a cambio de la excarcelación de 250 prisioneros palestinos condenados a cadena perpetua y 1.700 detenidos posteriores al ataque del 7 de octubre de 2023, incluidas todas las mujeres y menores de edad.
En la primera fase, los rehenes fueron entregados a delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) dentro de la Franja de Gaza y luego trasladados a puntos fronterizos para reencontrarse con sus familias.
El jefe del Estado Mayor israelí confirmó que se implementaron protocolos diferenciados para la recepción de los rehenes vivos y el manejo de los cuerpos de los fallecidos, con atención médica, psicológica y militar especializada.
La liberación pone fin a 738 días de cautiverio, el episodio más largo y doloroso desde la fundación del Estado de Israel. Los nombres de los rehenes se convirtieron en símbolo nacional, estampados en murales, pancartas y canciones que acompañaron marchas en todo el país.
Entre los liberados figuran jóvenes secuestrados en el festival Nova, como Elkana Bohbot, Omri Miran, Eitan Mor y Bar Avraham Kupershtein, quienes fueron capturados mientras ayudaban a evacuar heridos durante el ataque. También regresaron a casa soldados, civiles, hermanos y parejas separadas por el horror.
“Israel no olvida a los suyos. Hoy, por fin, nuestros hijos vuelven a casa”, expresó el primer ministro en funciones en un emotivo discurso desde Tel Aviv.
Mientras el país celebra, 26 cuerpos de rehenes fallecidos permanecen aún en Gaza y serán repatriados en las próximas horas. Entre ellos se encuentra el argentino Lior Rudaeff, junto a otros soldados y civiles israelíes.
El procedimiento de entrega será estrictamente militar: los ataúdes llegarán escoltados, serán cubiertos con banderas israelíes y recibirán una ceremonia sobria antes de ser trasladados al Instituto Forense Abu Kabir, en Tel Aviv, para su identificación.
La prensa local informó que no habrá inspección previa en el terreno, debido al riesgo de artefactos explosivos. Una vez confirmadas las identidades, los restos serán entregados a las familias para su entierro civil o militar, según corresponda.
La imagen de los primeros helicópteros aterrizando en el complejo de recepción de Re’im, donde esperaban cientos de familiares, quedará grabada en la memoria colectiva del país. Entre sollozos, carteles y oraciones, Israel vivió una noche que combinó el alivio del reencuentro con la tristeza por quienes no regresarán.
En la Plaza de los Rehenes, donde por más de 700 días colgaron fotografías y velas encendidas, la multitud coreó el himno nacional mientras una bandera israelí gigantesca cubría el suelo.
Por primera vez desde el ataque de 2023, el eco que resonó en el corazón de Tel Aviv no fue el del miedo, sino el de la esperanza.
