Entre las historias que ha dejado el terremoto en Cali, la de Ana María Saavedra destaca por un hecho que su familia considera un verdadero milagro. La joven, de 23 años, logró sobrevivir al derrumbe del edificio donde se encontraba junto a sus padres, sus hermanas trillizas y un tío.
El movimiento sísmico provocó el colapso de la vivienda ubicada en el barrio Cuarto de Legua. Mientras gran parte de la estructura se vino abajo, una puerta de cedro cayó sobre Ana María y, de manera inesperada, formó una especie de protección que evitó que otros escombros la aplastaran.
Aunque quedó atrapada entre los restos de la vivienda, la joven mantuvo la cabeza fuera de los escombros y pudo pedir ayuda. Su llamado fue escuchado por los vecinos, quienes acudieron rápidamente para auxiliarla. Posteriormente fue trasladada a un centro médico.
Ana María sufrió una lesión en la pelvis que requirió intervención quirúrgica, pero su evolución ha sido favorable y se encuentra fuera de peligro.
La alegría por su supervivencia está acompañada por un profundo dolor. Sus hermanas, Sofía e Isabela, murieron en el derrumbe, al igual que sus padres, Jairo y Victoria, y su tío materno, Diego Efrén Caicedo.
El caso de los padres ha conmovido especialmente a la familia. Los cuerpos de Jairo y Victoria fueron encontrados abrazados entre las ruinas de su apartamento, reflejando hasta el último momento el vínculo que mantuvieron durante sus 18 años de matrimonio.
Las trillizas habían terminado recientemente sus estudios de Comercio Internacional y comenzaban su vida profesional. Para sus familiares, eran jóvenes llenas de proyectos y alegría.
Ahora, Ana María se recupera mientras sus familiares enfrentan una pérdida irreparable. Su tío Carlos Saavedra asegura que, pese al dolor, mantienen la fe y consideran que la supervivencia de la joven representa una señal de esperanza en medio de una tragedia que cambió para siempre a la familia.


