La muerte de la jueza penal de control de garantías Vivian Polanía sigue rodeada de interrogantes y ha sacudido con fuerza al sector judicial del país. Este miércoles se confirmó que la funcionaria fue hallada sin vida en su habitación, en su apartamento de Cúcuta, Norte de Santander, junto a su bebé de apenas dos meses, en un caso que, hasta ahora, no presenta signos aparentes de violencia, según informaron las autoridades.
El hecho no solo generó consternación por la tragedia familiar, sino que abrió múltiples líneas de investigación que hoy están en manos de la Fiscalía General de la Nación y el Instituto de Medicina Legal, entidades encargadas de esclarecer las verdaderas causas del fallecimiento.
En las últimas horas, el caso tomó un giro aún más delicado tras conocerse nuevos detalles de la escena, entre ellos el hallazgo de papeletas de cocaína en el apartamento de la jueza, información revelada en un medio nacional. Este elemento se suma a las hipótesis que evalúan los investigadores, aunque no existe hasta el momento una conclusión oficial.
Frente a esta versión, el comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, coronel Fabio Ojeda, fue enfático en señalar que no puede entregar mayores detalles debido a la reserva legal del proceso.
“Hasta establecer el curso de la investigación no puedo dar más información”, indicó el oficial, quien reiteró que será la Fiscalía la encargada de comunicar avances cuando se agoten los protocolos correspondientes.
Ojeda precisó que ninguna hipótesis está descartada: homicidio, suicidio, muerte por causas naturales o un deceso asociado al consumo de sustancias hacen parte del abanico de posibilidades, a la espera del dictamen definitivo de Medicina Legal.
El coronel Ojeda también entregó detalles sobre cómo se produjo el hallazgo del cuerpo. Según explicó, hacia las 5:30 de la tarde del martes, el Centro Automático de Despacho (CAD) recibió una llamada del vigilante del edificio donde residía la jueza, quien alertó que no lograban comunicarse con ella desde hacía varias horas.
Con apoyo de un cerrajero, la madre de la jueza, su escolta y las autoridades, se ingresó al apartamento. Allí encontraron a Vivian Polanía sin vida, acostada en su cama y arropada, mientras que su bebé, de aproximadamente mes y medio, se encontraba a su lado.
El menor fue trasladado de inmediato a un centro asistencial, donde los médicos confirmaron que presentaba un cuadro severo de deshidratación, luego de haber permanecido más de 12 horas sin recibir alimento. Actualmente, el bebé se encuentra estable y bajo observación médica. El caso fue puesto en conocimiento del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que asumirá el proceso de restablecimiento de derechos y definición de custodia.
Las autoridades confirmaron que no se encontraron signos de violencia ni desorden dentro del inmueble. También se estableció que la jueza contaba con esquema de protección de la UNP, debido a su rol en procesos sensibles relacionados con bandas criminales y narcotráfico. La última comunicación con su escolta se habría registrado sobre las 8:00 de la noche del día anterior a su fallecimiento.
De manera paralela, los investigadores verifican información sobre posibles denuncias por violencia intrafamiliar, así como antecedentes médicos y personales que puedan resultar determinantes para esclarecer el caso.
Mientras avanzan las diligencias, la muerte de Vivian Polanía permanece envuelta en un espeso manto de dudas, convirtiéndose en un episodio que mantiene en vilo a la opinión pública y que pone nuevamente bajo la lupa las presiones, riesgos y realidades que enfrentan los funcionarios judiciales en Colombia. La respuesta final, por ahora, sigue en manos de la ciencia forense y la Fiscalía.
