• 24 agosto, 2026 2:34 pm

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Benedetti sacude el debate económico: promete salario mínimo de $1.800.000 en 2026 y desata polémica por “triunfalismo” del Gobierno Petro.

Una nueva controversia política y económica se desató este miércoles, luego de que el ministro del Interior, Armando Benedetti, asegurara en su cuenta de X (antes Twitter) que el salario mínimo en Colombia podría alcanzar los $1’800.000 en 2026, gracias —según él— a los resultados de la reforma laboral impulsada por el Gobierno del presidente Gustavo Petro.

“El proyecto del presidente Petro como Gobierno es el mejor que le puede servir a un trabajador (…) Como ministro, ayudé a lograr que hoy a los trabajadores les den el 100 % del recargo nocturno del domingo y del festivo. Además de eso, que los aprendices del Sena tengan un empleo formal y que haya trabajos en términos indefinidos”, afirmó Benedetti en un video publicado en sus redes sociales.

El funcionario agregó que “la inflación bajó”, “la economía ha crecido como nunca” y que “el dólar ha bajado”, aunque no presentó cifras que sustenten sus afirmaciones. En tono político, Benedetti también lanzó una advertencia electoral:

“La clase media tiene que entender que elegir candidatos de la clase alta no los beneficia a ellos”.

Actualmente, el salario mínimo en Colombia es de $1’423.500, más un auxilio de transporte de $200.000, lo que representa un incremento del 9,54 % frente al año anterior. Sin embargo, el anuncio de Benedetti ha despertado dudas entre economistas y críticos, que lo acusan de “crear expectativas sin base técnica” en plena etapa preelectoral.

Sectores empresariales y analistas advirtieron que el ministro estaría politizando el debate salarial. “Hablar de un aumento a $1,8 millones sin conocer la inflación futura, el crecimiento real o la productividad es irresponsable. Es una promesa política, no una proyección económica”, señaló un experto en políticas laborales consultado.

Desde la oposición, varios congresistas calificaron las declaraciones como un intento de distraer la atención de los recientes tropiezos del Gobierno. “Mientras el desempleo sigue alto y las pequeñas empresas se ahogan con costos laborales, Benedetti lanza cifras al aire como si fueran deseos de campaña”, criticó un senador del Centro Democrático.

El proceso de definición del salario mínimo en Colombia inicia con la Subcomisión de Productividad Laboral, que determina la metodología y el cálculo de la productividad nacional. Posteriormente, la Comisión de Concertación de Políticas Salariales y Laborales —donde participan Gobierno, empresarios y sindicatos— analiza variables como inflación, PIB y productividad para acordar el incremento anual.

Si no se logra consenso antes del 15 de diciembre, el Gobierno Nacional fija el salario mediante decreto antes del 30 de diciembre.

Aunque Benedetti presentó su declaración como un logro del “Gobierno del cambio”, su mensaje fue interpretado por muchos como una jugada política más que una realidad económica. Los gremios advierten que, si bien los trabajadores necesitan recuperar poder adquisitivo, una subida abrupta del salario mínimo sin respaldo en la productividad podría disparar la informalidad y la inflación.

Entre aplausos de sus seguidores y críticas de sus detractores, Armando Benedetti reavivó el debate sobre el rumbo económico del Gobierno Petro. Su promesa de un salario mínimo de $1.800.000 en 2026 podría convertirse en el nuevo símbolo del “optimismo oficialista” —o en un búmeran político si las cifras no acompañan el discurso.

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