Lo que comenzó como una manifestación pacífica en solidaridad con Palestina terminó en una tarde de caos, golpes y fuego cruzado de acusaciones políticas en Medellín. La jornada del martes 7 de octubre, que reunió a cientos de personas en distintas ciudades del país, tuvo su punto más tenso en la avenida El Poblado, donde se registraron disturbios, destrozos y una escena que encendió las redes sociales: la aparición del concejal Andrés “el Gury” Rodríguez con un bate en la mano.
El video del cabildante, ampliamente difundido, lo muestra caminando con el bate e increpando a manifestantes cerca del centro comercial Oviedo, donde se ubica un restaurante McDonald’s. Aunque no se observa un enfrentamiento físico, su actitud fue interpretada por muchos como una provocación y posible incitación a la violencia.
Rodríguez, miembro del partido Centro Democrático y uno de los más fervientes defensores del alcalde Federico Gutiérrez, defendió su actuar en redes sociales:
“Estaban atacando el McDonald’s lleno de niños. ¿Uno los enfrenta para defender a los niños y el ‘paraco’ es uno? Hágame el favor. Vandalizaron todos los locales y se ponen a llorar”.
Horas antes, el concejal ya había advertido en su cuenta de X que saldría a “defender la ciudad” de quienes, según él, “buscan destruirla”.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad de Medellín, la movilización transcurría en calma hasta que un grupo de encapuchados arremetió contra locales comerciales y mobiliario urbano, lo que provocó la reacción de la Policía y gestores de convivencia.
“Esto no es protesta, es vandalismo. Generan terror y cometen delitos. Quieren incendiar a Colombia y Medellín no lo va a permitir”.
No obstante, videos publicados en redes sociales muestran a presuntos funcionarios de la Secretaría de Seguridad golpeando a una persona tendida en el suelo, lo que ha desatado una tormenta política y cuestionamientos sobre el uso excesivo de la fuerza.
La presencia del concejal Rodríguez con un bate polarizó la opinión pública. Mientras sus simpatizantes lo aplaudieron por “salir a proteger la ciudad”, sus detractores lo señalaron como ejemplo de la “bravura sin control” que hoy domina el discurso político local.
El Ministerio del Interior anunció que investigará las actuaciones tanto de la Policía como de los gestores de convivencia, mientras que la Alcaldía de Medellín insistió en que “no permitirá que las protestas se conviertan en escenarios de violencia”.
El video del concejal Rodríguez —bate en mano, rostro enardecido y gritos en plena vía pública— ya circula como símbolo del tenso clima político y social que vive el país: un país donde la frontera entre la autoridad y la furia ciudadana parece desdibujarse con cada nueva protesta.
