En un movimiento que sacude el tablero político del Tolima, Miguel Bermúdez presentó su renuncia como director Operativo de Tránsito y Transporte del departamento para lanzarse de lleno a la arena electoral, asumiendo un rol estratégico en la campaña presidencial de Paloma Valencia en la región.
La decisión, marca un giro contundente en la trayectoria del funcionario, quien pasa de la gestión pública a la militancia activa, con la misión de coordinar la aspiración de la dirigente del Centro Democrático en el Tolima.
Pero la movida no llega sola. Coincide con una reunión de alto calibre político realizada días atrás en el Hotel Estelar, donde fueron vistos el empresario Holman Guevara, la gobernadora Adriana Magali Matiz y la alcaldesa Johana Aranda. El encuentro, según versiones, habría sido el escenario donde se empezó a tejer esta jugada que hoy toma forma con la renuncia de Bermúdez.
A diferencia de anteriores especulaciones que lo ubicaban en una posible aspiración a la Asamblea del Tolima, esta vez el salto es directo al ajedrez nacional, con un objetivo claro que sería fortalecer la estructura política de Valencia en un departamento clave.
Fuentes cercanas al proceso indican que Bermúdez contaría con el respaldo de sectores fuertes del uribismo regional, entre ellos los liderados por Holman Guevara y el diputado Felipe Ferro, ambos alineados con la campaña de Valencia.
Este remezón también deja al descubierto la pugna interna dentro del Centro Democrático en el Tolima. Mientras este sector gana terreno, otras figuras como el representante Carlos Edward Osorio y los concejales Silvia Ortiz y Giovanni Martínez podrían quedar relegadas en la nueva configuración de poder.
El desafío ahora será mayúsculo, pues Bermúdez tendrá que evitar la fragmentación del voto de derecha en el departamento, en un escenario donde también pisa fuerte el precandidato presidencial Abelardo de la Espriella, lo que podría dividir las fuerzas afines y debilitar las aspiraciones del uribismo.
Con esta movida, el Tolima se consolida como un campo de batalla clave en la carrera por la Casa de Nariño, donde cada ficha que se mueve redefine el equilibrio político nacional.
