Una fuerte denuncia pública sacudió el ambiente político digital del departamento luego de que se alertara sobre un presunto ataque coordinado en redes sociales contra una publicación de la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, en la plataforma Facebook.
Según el pronunciamiento conocido en las últimas horas, se habrían detectado reacciones negativas masivas provenientes de perfiles aparentemente falsos, lo que encendió las alarmas sobre un posible intento de sabotaje digital dirigido a desacreditar el contenido publicado por la mandataria departamental.
De acuerdo con la denuncia, varios de los perfiles que reaccionaron a la publicación presentan patrones repetitivos y características sospechosas, como nombres en idiomas asiáticos, cuentas sin historial de actividad real, ausencia de interacciones orgánicas y perfiles creados exclusivamente para intervenir de manera simultánea en determinadas publicaciones.
Para quienes hicieron pública la situación, este comportamiento no corresponde a una crítica espontánea de los usuarios, sino que apuntaría a una estrategia organizada de manipulación digital, comúnmente asociada con lo que en el lenguaje político y mediático se conoce como “bodegas digitales”.
“Este tipo de acciones no representan una conversación genuina dentro de la comunidad digital. Por el contrario, evidencian una estrategia deliberada orientada a manipular la percepción pública y empañar, de manera malintencionada, el trabajo que se viene realizando con transparencia y compromiso”, señala el pronunciamiento.
La denuncia también plantea que el fenómeno estaría dirigido a distorsionar la percepción ciudadana frente a la gestión pública, mediante la generación artificial de rechazo o desaprobación en espacios virtuales donde se difunde información institucional.
Ante esta situación, se hizo un llamado a la ciudadanía y a las plataformas tecnológicas para que se investiguen estos comportamientos coordinados, que podrían constituir una forma de desinformación o manipulación de la opinión pública en entornos digitales.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el debate nacional sobre la utilización de cuentas falsas y granjas de perfiles en redes sociales para incidir en la discusión política, una práctica que en diferentes regiones del país ha sido señalada como una herramienta para atacar adversarios o alterar el clima de opinión en internet.