En medio de una compleja y extenuante operación que se prolongó durante más de 10 horas, las autoridades y los organismos de socorro lograron recuperar en la noche de este lunes el cuerpo sin vida de Diego Javier Duarte, un joven ingeniero ambiental de 28 años que perdió la vida mientras practicaba descenso extremo en la cascada ‘El Velo de la Novia’, ubicada entre los municipios de San Luis y Valle de San Juan, en el Tolima.
El mayor Luis Fernando Vélez, director de la Defensa Civil del Tolima, confirmó que el rescate culminó hacia las 9:00 de la noche, cuando el cuerpo fue entregado a la Policía Nacional y posteriormente trasladado al municipio de Rovira.
“Fue bastante difícil dadas las condiciones del terreno, porque eran tres cascadas que tocaba ascender con el cuerpo. Gracias a la colaboración de más de 40 personas —entre ellas voluntarios, bomberos, Cruz Roja, Policía Nacional, montañistas y habitantes de la región— pudimos culminar la operación”, explicó Vélez.
Según los reportes iniciales, Diego se encontraba en la tercera cascada, considerada una de las zonas más peligrosas del recorrido, donde se habría producido el trágico accidente. La hipótesis preliminar indica que una cinta plana utilizada para el descenso se enredó accidentalmente debido a la fuerza de la corriente.
“De acuerdo con lo que nos informaron nuestros voluntarios, no fue que se le acabara la cuerda, sino que, al parecer, la fuerza del agua o la corriente lo hizo girar, y esa cinta que tenía pudo haberse enredado. Nuestros rescatistas observaron que la tenía alrededor del cuello, lo que pudo causarle la muerte”, detalló el director de la Defensa Civil.
Aunque Medicina Legal será la encargada de confirmar las causas exactas del deceso, todo apunta a un fatal accidente durante la práctica deportiva.
El caso ha generado consternación y polémica entre los habitantes del Tolima, especialmente en la comunidad de montañistas y amantes de los deportes extremos, quienes exigen mayor control y medidas de seguridad en zonas naturales donde se realizan actividades de alto riesgo.
Familiares y amigos de Diego, conocido por su amor por la naturaleza y la aventura, lo recuerdan como un joven entusiasta, solidario y comprometido con la protección del medio ambiente. Su muerte deja un profundo vacío, pero también abre un debate urgente sobre los límites entre la pasión y la seguridad en el turismo de aventura.
