• 23 agosto, 2026 10:58 am

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La fractura dentro del Pacto Histórico se sigue profundizando. Esta vez, el protagonista es Daniel Quintero, exalcalde de Medellín y actual aspirante presidencial, quien sorprendió al país al expresar públicamente su inconformidad con la coalición política que lo catapultó al escenario nacional.

En un mensaje difundido a través de redes sociales, Quintero puso en duda su permanencia en el movimiento liderado por el presidente Gustavo Petro, argumentando que la coalición ha sido cooptada por una izquierda “sectaria y miope” que, en su opinión, actúa más por exclusión que por estrategia.

“Mi presencia en el Pacto Histórico no está garantizada”, afirmó tajante el exalcalde. “Prefieren que la derecha gane antes que abrir espacios a liderazgos regionales que venimos creciendo”.

Las declaraciones no cayeron bien en sectores afines al Gobierno, pero fue Abelardo De La Espriella, abogado, comentarista político y también precandidato presidencial, quien respondió con mayor dureza. Con su estilo provocador y polémico, calificó a Quintero como un “bufón nacional” y lo acusó de querer huir de sus antiguos aliados para reposicionarse ante la opinión pública.

“Ahora intenta desligarse de los zurdos sarnosos a los que se entregó en bandeja de plata. Lo dije: la izquierda lo iba a devorar”, escribió De La Espriella en X, acompañado de críticas al surgimiento de Iván Cepeda como precandidato dentro del pacto.

Más allá del cruce de declaraciones, el episodio refleja una realidad cada vez más evidente: la izquierda colombiana enfrenta una crisis de cohesión interna. La disputa entre Quintero y los sectores que él denomina “rosqueros” o “sectarios” pone de relieve las tensiones entre el ala más ideológica del movimiento y figuras que buscan un enfoque más pragmático, regional o electoralmente flexible.

Quintero, además, denunció presuntas maniobras de exclusión dentro de las consultas del Pacto, acusando a ciertos sectores de amplificar estrategias judiciales en su contra, en lo que denominó una forma de “Lawfare” desde adentro.

Aunque el exalcalde aún no ha confirmado si buscará la presidencia desde una plataforma independiente o desde otro bloque político, su distanciamiento del Pacto Histórico representa una grieta significativa en una coalición que, a menos de un año del arranque formal de las campañas, necesita con urgencia consolidar un bloque fuerte para competir en 2026.

Por su parte, Abelardo De La Espriella continúa posicionándose como un férreo crítico tanto del gobierno como de sus antiguos aliados, marcando un discurso frontal que resuena en ciertos sectores del electorado conservador.

Lo cierto es que el tablero político se está reacomodando, y las lealtades, como suele pasar en los años preelectorales, empiezan a ser más frágiles que nunca.

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