Sin sorpresas y con control absoluto, el senador Óscar Barreto presentó la lista que disputará las curules por su partido en las próximas elecciones legislativas.
El Partido Conservador ya tiene definidos sus candidatos a la Cámara por el Tolima, y la lista no deja lugar a dudas sobre quién lleva las riendas: Óscar Barreto. El actual senador y jefe natural del barretismo anunció públicamente los seis nombres que integrarán la plancha electoral del conservatismo tolimense, conformada íntegramente por miembros de su círculo político más cercano.
Los escogidos son Delcy Isaza, Linda Perdomo, Adriana Avilés, Gerardo Yepes, Alejandro Martínez y Guillermo Alvira. Todos ellos han tenido, en distintos niveles, vínculos con las administraciones barretistas o han sido parte de su estructura política.
La decisión, revelada a través de un video difundido por el propio Barreto, ha sido leída por analistas como una jugada para blindar su poder dentro del partido y evitar fracturas internas de cara a la contienda legislativa. “Estamos listos para llevar al Congreso una representación que defienda los intereses de nuestro departamento con fuerza y compromiso”, expresó el congresista, sin hacer referencia a la exclusión de otras figuras conservadoras.
Uno de los grandes ausentes en la lista es José Elver Hernández, “Choco”, referente del gomezgallismo, sector históricamente enfrentado al barretismo. Su no inclusión representa una derrota clara para ese grupo político y refuerza la tesis de una lista cerrada al disenso interno.
En redes sociales, el anuncio ha generado una ola de reacciones. Mientras militantes afines celebran la decisión como una muestra de organización y liderazgo, otras voces, , han manifestado su inconformidad, cuestionando la falta de diversidad y el predominio de una sola corriente dentro del partido.
La apuesta de Barreto parece clara: presentar una lista disciplinada, cohesionada y bajo control, en un momento en el que el desgaste político y la fragmentación han pasado factura a otras fuerzas tradicionales. Falta ver si esa estrategia será suficiente para conquistar las urnas en un panorama político cada vez más volátil y con una ciudadanía menos tolerante a las estructuras cerradas de poder.