• 21 agosto, 2026 9:45 pm

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Dolor en la carretera: un policía fue asesinado frente a su familia en Flandes.

La violencia volvió a tocar las puertas de una familia colombiana. Lo que debía ser un simple viaje por carretera se convirtió en una tragedia irreparable. Ángel Fair Hurtado Urriado, patrullero activo de la Policía Nacional, fue asesinado a plena luz del día y frente a su esposa e hijastro en una vía rural de Flandes, Tolima.

El uniformado, de 33 años, se encontraba de vacaciones y transitaba en su vehículo particular desde Girón (Santander) hacia Garzón (Huila), cuando, en la vereda Puerta Blanca —a pocos metros del puente Enrique Santos—, su trayecto fue interrumpido por al menos seis hombres encapuchados que le cerraron el paso.

Los minutos que siguieron fueron de terror. Los atacantes obligaron al conductor a desviarse hacia un potrero. Luego, con calma aterradora, despojaron a la familia de sus pertenencias y sacaron a Ángel del carro. No hubo gritos ni largas discusiones: solo una orden brutal, un acto de violencia que dejó sin palabras. Lo obligaron a arrodillarse y le dispararon a la cabeza, dejando su cuerpo tendido sobre el asfalto mientras su familia observaba, impotente.

Ni su esposa ni el menor resultaron heridos físicamente, pero fueron marcados de por vida por una escena que ningún ser humano debería presenciar jamás.

Las autoridades judiciales llegaron horas después. Realizaron el levantamiento del cuerpo e iniciaron las investigaciones correspondientes. A esta hora no hay capturados, pero las pesquisas avanzan en la zona, donde el miedo también se ha instalado entre los habitantes.

Este crimen ha levantado un clamor nacional. No solo por la sevicia del hecho, sino porque demuestra que la violencia, cuando toca a quienes juraron protegernos, nos afecta a todos. La comunidad exige justicia. Y la memoria de Ángel Fair Hurtado Urriado lo merece.

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