En medio de la mesa de crisis instalada por las autoridades de Ocaña (Norte de Santander), se confirmó el hallazgo de la aeronave HK-4709 en una zona montañosa de difícil acceso, sin sobrevivientes, tras horas de angustia, búsqueda contrarreloj y silencio oficial que mantenía en vilo a la región.
Según el último comunicado de Satena, hacia las 2:00 de la tarde la aeronave habría agotado su autonomía de vuelo, luego de perderse todo rastro de su ubicación. De acuerdo con los cálculos operativos, el avión alcanzó el límite de tiempo que podía permanecer en el aire antes de quedarse sin combustible, un dato que hoy marca con crudeza el desenlace fatal.
Desde el momento en que se perdió la comunicación, se activó un amplio operativo aéreo, tres aeronaves de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y dos más de la empresa Searca realizaron sobrevuelos continuos siguiendo el patrón de búsqueda en las áreas donde se registró la última señal conocida. Sin embargo, la operación se vio gravemente afectada por un factor crítico, la baliza de emergencia del avión nunca se activó, según confirmó el Grupo SAR de la Aeronáutica Civil, lo que retrasó la localización de la aeronave siniestrada.
El vuelo NSE 8849, operado por Searca en un Beechcraft 1900, transportaba 13 pasajeros y dos tripulantes. Había despegado del aeropuerto Camilo Daza de Cúcuta a las 11:42 a.m. con destino al aeropuerto Aguas Claras de Ocaña, donde debía aterrizar a las 12:05 p.m.. No obstante, a las 11:54 a.m. se perdió toda comunicación con el centro de control, cuando apenas habían transcurrido 12 minutos de vuelo.
El itinerario de la aeronave incluía paradas en Medellín, Ocaña, Cúcuta y Tibú, con retorno final a Antioquia. Tras la desaparición, Satena suspendió de inmediato el resto del circuito, activando todos los protocolos de emergencia y coordinando acciones con el Centro de Comando y Control de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes de la Aeronáutica Civil.
La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, confirmó la instalación de un Puesto de Mando Unificado (PMU) y el inicio formal de la recolección de información para establecer las causas del siniestro. Paralelamente, desde Ocaña, el alcalde Emilio Cañizares Plata, el secretario de Gobierno Hugo Guerrero y el gerente del aeropuerto Albeiro Páez coordinaron la respuesta institucional y la atención a la comunidad.
La tragedia golpea con fuerza al ámbito político y social de la región. Entre los ocupantes del avión se encontraban Diógenes Quintero Amaya, representante a la Cámara por las curules de paz; Juan David Pacheco, exconcejal de Ocaña, quien viajaba con su esposa; Carlos Salcedo, médico y aspirante a la Cámara, también acompañado de su pareja, y Torcoroma Álvarez, reconocida comerciante oriunda de Río de Oro.
El equipo de comunicaciones del representante Diógenes Quintero había informado horas antes que no lograban establecer contacto ni con el congresista ni con su asistente, Natalia Acosta Salcedo. Aunque los mensajes aparecían como recibidos, no hubo respuesta alguna. La última ubicación de los teléfonos correspondía al aeropuerto de Cúcuta, antes del despegue.
De acuerdo con información que circula y fue confirmada preliminarmente, a bordo de la aeronave viajaban:
- Capitán Miguel Vanegas
- Copiloto José de la Vega
- Natalia Cristina Acosta Salcedo
- María Torcoroma Álvarez Barbosa
- Maira Alejandra Avendaño Rincón
- María del Carmen Díaz Rodríguez
- Anirley Julio Osorio
- Juan David Pacheco Mejía
- Karen Liliana Parales Vera
- Rolando Enrique Peñaloza Gauldrón
- Diógenes Quintero Amaya
- Anayisel Quintero
- Gineth Rincón
- Carlos Salcedo
- Maira Alejandra Sánchez Criado