En una intervención que desató revuelo político y mediático, el presidente Gustavo Petro denunció este jueves que Verónica Alcocer, madre de su hija Antonella, no ha podido regresar al país debido a su inclusión en la llamada lista Clinton, una sanción internacional que —según aseguró— habría sido alimentada por señalamientos del expresidente estadounidense Donald Trump y que lo salpicaría incluso a él.
El mandatario calificó la situación como un ataque directo contra su gobierno y su núcleo familiar.
“La mamá de Antonella no puede llegar aquí porque no puede. A tal grado ha llegado la ignominia sobre mi gobierno”, sostuvo visiblemente molesto.
Petro insistió en que la ausencia de Alcocer no obedece a motivos personales ni a decisiones voluntarias, sino exclusivamente a la mencionada restricción internacional. Su mensaje, cargado de tono emocional, se centró en su intención de permitir el reencuentro entre madre e hija:
“No es por otra razón sino porque no puede. Y yo voy a hacer que pueda. Porque si un padre no puede hacer reunir a la madre con su hija, siendo mi propia familia, pues no voy a poder reunir las familias colombianas tampoco”.
La declaración abrió una nueva grieta en el debate nacional, pues el presidente no solo aseguró que su familia ha sido víctima de una persecución internacional, sino que relacionó el episodio con los desafíos que enfrenta la nación en materia de soberanía y unidad.
“Y nos seguiremos matando y no seremos una gran nación si permitimos esto. Yo quiero que aquí haya una gran Colombia que no la amenace nadie, ni de afuera ni de adentro”, afirmó.
Petro también hizo un llamado a enfrentar las presiones externas “con dignidad”, en referencia a lo que considera una intromisión indebida en la política interna del país.
“Que no nos arrodillemos. Que sepamos mirar de frente porque no tenemos nada que ocultar”, expresó, aludiendo a las supuestas motivaciones políticas detrás de la sanción.
Durante su intervención, el presidente reiteró que Alcocer es víctima directa de una medida internacional que ha afectado profundamente a su familia y que su prioridad será permitir su regreso a Colombia cuanto antes.
La oposición ya ha pedido explicaciones sobre los alcances de esta sanción y el rol del Gobierno frente a ella, mientras que desde el oficialismo circula la idea de que se trata de un episodio que busca desestabilizar la imagen presidencial.
Lo cierto es que las palabras de Petro abrieron un nuevo frente de controversia: una mezcla explosiva de política internacional, acusaciones cruzadas y tensiones familiares que ahora se toman el escenario nacional.
