En una ofensiva sin precedentes contra el narcotráfico transnacional, la Policía Nacional de Colombia, con apoyo de agencias internacionales, asestó un duro golpe a las finanzas de estructuras criminales tras la incautación de 3,7 toneladas de clorhidrato de cocaína en el sector de Playa Guápil.
De acuerdo con las autoridades, el gigantesco cargamento pertenecería a Néstor Gregorio Vera Fernández, cabecilla del denominado Estado Mayor Central, y tenía como destino final el mercado ilegal de Estados Unidos. El alcaloide habría salido del departamento del Cauca, consolidando una compleja ruta marítima del narcotráfico.
Durante el operativo, liderado por la Unidad de Investigaciones Sensitivas, fueron capturadas seis personas y se incautaron dos embarcaciones utilizadas para el transporte de la droga. El impacto económico es contundente: pérdidas superiores a 125 millones de dólares para la estructura criminal y la salida de circulación de cerca de nueve millones de dosis.
El director de Antinarcóticos, brigadier general William Castaño Ramos, aseguró que la operación no solo golpea las finanzas ilegales, sino que también debilita las rutas estratégicas utilizadas por redes criminales con alcance internacional.
Pero este no fue un hecho aislado. En una acción paralela, la Armada Nacional de Colombia y la Policía incautaron otras 1,6 toneladas de cocaína en una motonave que cubría la ruta entre Barranquilla y el archipiélago de San Andrés. La droga estaba oculta bajo la modalidad de doble fondo en la estructura de la embarcación, una técnica cada vez más sofisticada utilizada por estas organizaciones.
Este decomiso permitió retirar del mercado ilegal cerca de cuatro millones de dosis adicionales y generó pérdidas cercanas a 75 millones de dólares para las redes del narcotráfico.
A estos resultados se suma otro operativo en el puerto de Barranquilla, donde la Dirección de Antinarcóticos incautó 18 kilos de cocaína ocultos en el sistema de refrigeración de un contenedor con destino a Bélgica. La carga, avaluada en más de 565.000 dólares, habría permitido la distribución de aproximadamente 45.000 dosis.
Según las investigaciones, este último cargamento estaría vinculado al Clan del Golfo, una de las organizaciones criminales más poderosas del país en el tráfico internacional de drogas.
Estos operativos evidencian la magnitud y sofisticación del narcotráfico que opera desde Colombia hacia mercados internacionales, así como la capacidad de respuesta de las autoridades para golpear estructuras ilegales que continúan reinventándose para evadir los controles.
